Un descuido cotidiano estuvo a punto de convertirse en una pérdida patrimonial irreparable en España. Un turista de la provincia de Murcia devolvió una obra auténtica del célebre pintor Joaquín Sorolla, uno de los grandes maestros de la pintura de los siglos XIX y XX, luego de habérsela llevado de la vía pública durante un viaje familiar.
El insólito itinerario de la obra: El cuadro fue guardado en una bolsa de bazar, viajó 600 kilómetros en auto y su autenticidad fue descubierta gracias a una aplicación de Inteligencia Artificial.
El hallazgo se produjo el pasado sábado en pleno centro de Sevilla. Los propietarios de la pintura la habían dejado apoyada en la vereda junto a la puerta de un garaje mientras cargaban el equipaje en su vehículo. Al llegar a su destino, notaron la ausencia de la valiosa pieza, pero al regresar al lugar ya había desaparecido.
Del bazar chino a la confirmación por Inteligencia Artificial
El responsable del hallazgo fue Andrés Hurtado, un exempleado de supermercado actualmente desempleado, quien caminaba hacia su hotel en una calurosa tarde sevillana. Al ver el cuadro, tomó una decisión espontánea: “Lo agarré porque me gustó el marco, la verdad es que no me fijé en la pintura”, aseguró el hombre, quien introdujo la obra en una bolsa plástica comprada en un bazar para trasladarla hasta su domicilio en Murcia.
Ante la sospecha de que pudiera tratarse de algo más que un simple adorno viejo, Hurtado decidió utilizar una herramienta de Inteligencia Artificial en su teléfono. La tecnología le confirmó que las trazas correspondían a un Sorolla original. Tras el hallazgo virtual, el hombre llegó a contactar a una casa de subastas que le ratificó el enorme valor de la pieza.
Un revuelo mediático con final feliz
Mientras el cuadro descansaba en Murcia, los propietarios desesperados inundaron Sevilla con carteles informativos en castellano e inglés. En los panfletos solicitaban ayuda a los vecinos y ofrecían una recompensa, destacando el profundo valor sentimental de la pintura, aunque por razones de seguridad omitieron detallar que se trataba de una firma internacional.
El misterio se resolvió por completo cuando Hurtado encendió el televisor y reconoció la historia en los informativos. De inmediato, se puso en contacto con la Jefatura de Policía para aclarar que la obra estaba a resguardo y que no había sido robada, sino recogida por error.
Una comisión de efectivos policiales viajó desde Sevilla hasta el domicilio del turista para certificar el estado de la pintura y coordinar la restitución oficial a sus antiguos dueños. Tras una comunicación telefónica, el propietario original le transmitió su absoluto agradecimiento a Hurtado y le prometió un obsequio especial por su honestidad al facilitar el cierre de esta insólita aventura veraniega.