Frío extremo: cómo evitar intoxicaciones por monóxido de carbono

Al ser un gas invisible e inoloro, las autoridades sanitarias recuerdan la importancia de revisar la llama de los artefactos y saber cuándo acudir de urgencia al SAME o abrir las ventanas.

Con la llegada del frío, el cuidado de la salud en el hogar se vuelve una prioridad absoluta. El Ministerio de Salud de la Nación advierte con firmeza que “el monóxido de carbono es un gas muy tóxico para las personas y los animales”.

Este componente ingresa de forma silenciosa a través de los pulmones, pasa a la sangre y ocupa el lugar del oxígeno, afectando principalmente al cerebro y al corazón, lo que puede provocar cuadros graves o fatales.

¿Por qué se lo llama el “asesino invisible”?

La extrema peligrosidad de este compuesto radica en que no puede ser percibido por los sentidos humanos. Según detallan las autoridades sanitarias, se lo conoce bajo este alarmante término porque:

  • No tiene olor

  • No tiene color

  • No tiene sabor

  • No irrita los ojos ni la nariz

Esta falta de advertencia explica por qué los incidentes son notablemente “más frecuentes en épocas frías”, un periodo crítico donde aumenta el uso de artefactos de calefacción y se cierran aberturas, impidiendo el ingreso de aire fresco y acumulando gases tóxicos en el interior. El monóxido de carbono se produce por la combustión incompleta de cualquier material que contenga carbono, como gas, carbón, madera o kerosén.

Síntomas a tener en cuenta

Identificar la intoxicación a tiempo salva vidas, aunque sus primeras manifestaciones físicas suelen ser engañosas. Se debe sospechar su presencia cuando varias personas en un ambiente cerrado presentan de forma simultánea:

  • Dolor de cabeza y mareos

  • Somnolencia, debilidad y cansancio constante

  • Náuseas o vómitos

  • Palpitaciones y dolor de pecho

  • Pérdida del conocimiento y/o convulsiones

El riesgo de confusión médica es sumamente elevado: “Muchas intoxicaciones por monóxido de carbono parecen intoxicaciones alimentarias, gripes o accidentes cerebrovasculares”.

Incluso en el caso de los niños pequeños, el cuadro “puede simular un cuadro meníngeo por la irritabilidad, llanto continuo y rechazo del alimento”.

Recomendaciones clave para la prevención

A pesar de su letalidad, los especialistas recuerdan un mensaje de alivio para la comunidad: “Todas las intoxicaciones por monóxido de carbono pueden evitarse”. Para garantizar un entorno seguro durante el invierno, resulta fundamental seguir estrictamente estas recomendaciones prácticas:

  • “Mantener los ambientes bien ventilados” de manera constante para asegurar la renovación del aire.

  • “No usar el horno u hornallas de la cocina para calefaccionar el ambiente” bajo ninguna circunstancia.

  • Si el único medio para calefaccionar es un brasero, recordar “no dormir con el brasero encendido dentro de la habitación” y retirarlo siempre antes de acostarse.

  • Vigilar la combustión: una “coloración amarilla o anaranjada de la llama de hornallas o estufas” o manchas de hollín son indicios claros de peligro.

Ante cualquier sospecha, se debe ventilar de inmediato abriendo puertas y ventanas, retirar a los afectados hacia el aire libre y “llevar a la víctima rápidamente al Hospital, o al Centro asistencial más próximo” para su atención médica inmediata.

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