Disputa por la conducción partidaria
La ofensiva del sector kirchnerista sumó en las últimas horas el respaldo de referentes como Eduardo de Pedro, Mayra Mendoza y Mariano Recalde. Este alineamiento busca reinstalar el apellido familiar en el centro de la discusión electoral, ante el temor de que la estructura liderada por el gobernador bonaerense desplace a los sectores tradicionales de las decisiones estratégicas de la provincia.
Paralelamente, la situación judicial de la exmandataria opera como el eje de la argumentación de sus seguidores. Sobre la expresidenta pesa una condena e inhabilitación para ejercer cargos públicos por delitos de corrupción en la obra pública.
Mientras el espacio liderado por su hijo sostiene el discurso de una “proscripción” política y exige su postulación, la viabilidad legal de la candidatura permanece ligada a las resoluciones de los tribunales federales.
Repercusiones en los municipios
La aceleración del debate electoral genera complicaciones en el territorio bonaerense. El incremento de la tensión impacta en los jefes comunales de la región, especialmente en la octava sección electoral, donde los intendentes intentan sostener una postura de neutralidad entre la conducción de La Cámpora y el proyecto de gestión que comanda el Poder Ejecutivo provincial.
Horas antes del acto, el gobernador evitó responder a los cuestionamientos de manera directa. Su estrategia se mantuvo enfocada en confrontar con las políticas económicas de la administración central de Javier Milei.
El escenario plantea un dilema sobre el futuro esquema de liderazgos en la oposición. La insistencia con una figura centralizada abre interrogantes sobre si el peronismo logrará consensuar una conducción unificada o si las diferencias derivarán en una competencia interna abierta en los próximos turnos electorales.