El histórico tratado minero entre Argentina y Chile se reactiva ante nuevos desafíos

El histórico tratado minero argentino-chileno se reactivó en Buenos Aires para evaluar proyectos de cobre en San Juan. El acuerdo de casi tres décadas aprovecha los yacimientos de un país y la infraestructura portuaria del otro, afrontando disparidades competitivas locales.

Yacimiento de cobre, en Josemaria, San Juan, a 10km de la frontera con Chile.

Las delegaciones gubernamentales de Santiago y Buenos Aires celebraron en la capital argentina la decimonovena sesión ordinaria del Comité Técnico del Tratado de Integración y Complementación Minera. Este pacto, pionero a nivel global por normar de manera exclusiva la extracción de recursos en áreas limítrofes comunes, ha demostrado una notable invulnerabilidad ante los vaivenes de la política interna de ambos países. Desde su firma original a finales del siglo pasado, el acuerdo ha funcionado ininterrumpidamente a lo largo de casi tres décadas, superando múltiples transiciones ejecutivas de distinta orientación ideológica, incluida la actual gestión del mandatario chileno José Antonio Kast.

La estabilidad de este esquema radica principalmente en su diseño organizativo redundante. En lugar de estar sujeto a voluntades políticas transitorias o liderazgos individuales, el tratado opera mediante comisiones paralelas en cada nación, codirigidas por las carteras de Minería y Relaciones Exteriores con secretarías de carácter permanente. Esta arquitectura burocrática descentralizada resguarda los proyectos mineros localizados a lo largo de la tercera frontera terrestre más extensa del planeta, un corredor de más de seis mil seiscientos kilómetros que alberga colosales reservas metalíferas de interés internacional.

Durante el cónclave, los representantes estatales —con la participación de los subsecretarios chilenos Álvaro González y Patricio Torres, junto al secretario argentino Luis Lucero— examinaron el progreso de las autorizaciones para yacimientos clave de cobre en la provincia de San Juan, tales como El Pachón y Los Azules. Asimismo, se evaluó la solicitud del consorcio Vicuña, operado de manera conjunta por BHP y Lundin Mining, que aspira a unificar sus operaciones mediante un marco regulatorio binacional específico. La complementariedad resulta evidente para ambas naciones: Argentina posee los yacimientos de cobre de gran escala que el mercado global demanda para la transición tecnológica, mientras que Chile aporta la salida al océano Pacífico, su infraestructura de transporte y un robusto ecosistema de servicios industriales con décadas de experiencia.

No obstante, la operatividad de este corredor genera debates hacia el interior de las provincias cordilleranas argentinas. Aunque el tratado facilita la viabilidad de los megaproyectos y dinamiza los puertos chilenos, las asociaciones de pymes locales advierten sobre la disparidad de condiciones para disputar los contratos de obra y servicios frente a las firmas del país vecino. Las asimetrías estructurales en materia de carga impositiva, legislación laboral y costos logísticos generan una brecha de competitividad cercana al cincuenta por ciento en prestaciones clave, planteando a los reguladores el desafío de equilibrar la integración macroeconómica con el resguardo de las cadenas de valor locales.

Nota escrita por:
Te recomendamos...
Carlos Pagni: “Los Tres Riesgos de Milei”

Carlos Pagni examina la compleja posición de Javier Milei en un escenario cruzado por la geopolítica internacional, el malestar socioeconómico y una descarnada interna palaciega. A partir de allí, desglosa los tres grandes frentes que amenazan la estabilidad oficialista.