Desplazamiento formal mediante decreto en medio de fuertes roces de gestión
La administración nacional oficializó la remoción de Alejandro Nimo de sus responsabilidades dentro de la delegación diplomática de la República Argentina en el Reino de España. La medida se formalizó a través de la publicación de la resolución administrativa 588/2026 en el Boletín Oficial, la cual lleva las rúbricas de las autoridades del Palacio de Hacienda y de la Cancillería. El documento prescribe la conclusión inmediata de las tareas de Nimo, quien se desempeñaba como responsable de la captación de capitales y el fomento mercantil en territorio ibérico.
El cese de funciones ocurre tras un prolongado período de rispideces y disputas internas en las oficinas de Madrid. Meses atrás, el exasesor comercial había manifestado su disconformidad de forma pública, acusando al actual embajador, Wenceslao Bunge, de haber confiscado su espacio de trabajo diario. En sus declaraciones, el funcionario saliente atribuyó este proceder a una falta de sintonía de la jefatura diplomática con las metas de austeridad del gobierno, sosteniendo que sus sugerencias para reducir las erogaciones financieras de la sede fueron sistemáticamente rechazadas.
Perfil político, afinidades libertarias y antecedentes de conflictividad en la sede
La permanencia de Nimo en la capital española estuvo marcada por constantes quejas hacia las esferas presidenciales en Buenos Aires, argumentando que la conducción de la embajada bloqueaba su inserción en la agenda institucional ordinaria. Con cuarenta y seis años de edad y una trayectoria previa como edil en el Gran Buenos Aires, el exfuncionario, ajeno al servicio exterior de carrera, gozaba de un sólido respaldo entre los referentes del pensamiento liberal en España. De hecho, su estrecha cercanía con influyentes círculos académicos europeos lo posicionó en su momento como un candidato expectante para liderar la delegación en la península.
La atmósfera laboral en la sede de Madrid ya arrastraba un historial complejo desde el relevo de la gestión anterior a fines de 2024. Diversos testimonios del personal daban cuenta de recelos recíprocos generados desde el arribo de Nimo a la estructura oficial de promoción. En sus intervenciones con los medios, el exconcejal solía criticar los tradicionales privilegios de la alta diplomacia, manifestando su preferencia por un modelo de representación estatal desprovisto de residencias suntuosas o servicios de custodia personal, una postura alineada con el discurso de recorte de gastos que promueve la Casa Rosada.