Graves disturbios y múltiples detenciones empañaron la movilización popular en el Obelisco

Hinchas atacaron a la Policía con piedras y botellas. Hubo quince detenidos y varios heridos tras la intervención de infantería con gases y camiones hidrantes.

Incidentes en el Obelisco luego de la derrota de Argentina. Foto: NA

Una manifestación que pretendía reconocer el desempeño del conjunto albiceleste en la última instancia del Mundial frente a España culminó en serios altercados en el corazón de la capital. A pesar del resultado adverso en el marcador, una multitud se congregó en la intersección de las avenidas Corrientes y 9 de Julio. La masiva afluencia requirió el despliegue previo de un dispositivo de contención integrado por un millar de uniformados, barreras de protección y unidades de dispersión hídrica distribuidas estratégicamente por las autoridades locales.

Las complicaciones se iniciaron al caer la tarde, coincidiendo con un desmejoramiento de las condiciones climáticas. Mientras la mayoría de los presentes expresaba su apoyo al plantel subcampeón, sectores radicalizados comenzaron a hostigar al personal policial mediante el lanzamiento sostenido de elementos contundentes, cascotes y envases de vidrio. La escalada de violencia obligó a las fuerzas de infantería a avanzar sobre las calzadas principales, utilizando camiones cisterna para disgregar a los núcleos hostiles que habían vulnerado los perímetros de seguridad dispuestos originalmente.

El balance preliminar de los choques arrojó una quincena de civiles trasladados a dependencias policiales bajo cargos de resistencia a la autoridad y daños, además de varios heridos atendidos por los servicios de emergencia. Diversos testimonios recogidos en el lugar reflejaron la frustración de familias que se vieron envueltas en las escaramuzas tras iniciarse las agresiones cruzadas. Algunos ciudadanos lamentaron que el accionar de grupos minoritarios desvirtuara una manifestación pacífica, obligándolos a abandonar el área ante el peligro inminente de recibir impactos directos.

En contraposición, otros asistentes criticaron la severidad del despliegue policial, argumentando que las maniobras de dispersión incluyeron agentes químicos y postas de goma que alcanzaron a transeúntes ajenos a los desmanes. Las escenas de pánico y las rápidas maniobras de repliegue provocaron situaciones de extravío de menores de edad en medio del tumulto, generando momentos de extrema angustia entre los padres. Las detonaciones de elementos pirotécnicos, que inicialmente formaban parte del cotillón de los hinchas, terminaron siendo utilizadas como armas caseras dirigidas hacia las líneas de las fuerzas de seguridad antes de que se restableciera el orden avanzado el periodo nocturno.

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