La ruta del vinilo y la reinvención del piano bar en la Ciudad

Desde sesiones de audio en alta definición en ArtLab hasta cafeterías especializadas en Palermo, los espacios gastronómicos y culturales apuestan a la nostalgia pop.

Escuchar música en alta definición, reencontrarse con el ritual de girar un disco o pasar la velada en un piano bar renovado son algunas de las postales de la retromanía musical. Esta tendencia transforma los hitos del pop pasado en un atractivo irresistible para nuevas generaciones y melómanos que buscan escapar a la tiranía del algoritmo. En la Ciudad de Buenos Aires, los programas para disfrutar música en vivo sin distracciones se multiplican.

Un hito de esta movida es ArtLab, con sus ciclos de escucha hi-fi equipados con cuatro parlantes Altec A7 de componentes restaurados. Gonzalo Solimano, director del espacio, explica el espíritu de la propuesta: “En estos ciclos se trata también de ‘re-descubrir’ discos históricos, escuchar detalles y matices que probablemente no hayas podido experimentar, pero que sí salen a la luz con este sistema de sonido. A la vez, cada escucha está presentada por periodistas o expertos en audio que nos dan una guía para la escucha”.

A esto se suman iniciativas como el ciclo “Vinos & Vinilos” en la Casa de la Cultura, ferias tradicionales en Parque Centenario, encuentros de Vinilos Social Club y eventos itinerantes como “Vinilos en la Vereda”.

La reinvención del cantobar y los bares de escucha

El formato nocturno también se modernizó. Lo que antaño se conocía como cantobar hoy vuelve aggiornado bajo el concepto de piano bar. Espacios como Lucrecia en Chacarita, El Legado Piano Bar o el reciente Homero Piano Bar en Palermo ofrecen mini conciertos alrededor del instrumento para acompañar cenas y tragos.

Por otro lado, crecen los locales donde comer bien mientras suenan colecciones privilegiadas en equipos de alta gama. Sobresale Mixtape Bar en Núñez, predilecto de los mayores de 40 años, con barra a cargo del bartender y coleccionista Pablo Piñata. En Colegiales, Diez Treinta combina cena y alta fidelidad, mientras que Gris Gris en Palermo se posiciona como el rincón ideal para el aperitivo.

Del desayuno al atardecer: música y café

La tendencia analógica trasciende la noche y conquista la rutina diurna. En Arévalo 2051 abrió Negro Hollywood, la nueva sede palermitana de la cafetería elegida entre las 100 mejores del mundo.

Allí, los vinilos suenan desde el desayuno hasta el atardecer entre libros, gastronomía y discos a la venta, demostrando que la pasión por la música en formato físico está más viva que nunca.

Fuente: Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

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