El perfil técnico de un profesional con cuatro décadas en el Servicio Exterior
La escalada de tensión política entre las administraciones de Buenos Aires y Brasilia colocó en el centro de la escena al diplomático de carrera Guillermo Daniel Raimondi. Tras las severas descalificaciones vertidas por el presidente Javier Milei hacia el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva durante una actividad partidaria en suelo paulista, la cancillería del vecino país resolvió citar al jefe de la delegación argentina para exigir precisiones formales, al tiempo que llamó a consultas a su máxima autoridad en la capital argentina.
Formado en Economía Política por la Universidad de Ginebra y con especializaciones en organismos internacionales de comercio y relaciones europeas, el actual representante asumió la conducción de la sede en Brasilia en el otoño de 2024 para suceder en las funciones a Daniel Scioli. Su designación por parte de la conducción saliente de la Cancillería respondió a la necesidad de dotar de solidez técnica al vínculo bilateral, apelando a un perfil con amplio recorrido en negociaciones multilaterales dentro del cono sur.
Tres décadas de gestión en integración regional y cargos de alta responsabilidad
Ingresado al cuerpo diplomático regular a mediados de la década de 1980, la hoja de vida de Raimondi atraviesa diversos períodos constitucionales en el ámbito de las relaciones exteriores. Su labor estuvo fuertemente vinculada a la estructuración de la agenda comercial y política en el ámbito sudamericano, desempeñándose en representaciones estratégicas ante la ALADI y el Mercosur en Uruguay, además de coordinar las direcciones de asuntos regionales de la Cancillería.
Durante la gestión de Mauricio Macri, ascendió al rango de embajador y llegó a ocupar la Secretaría de Relaciones Exteriores, posición desde la cual acompañó la conducción de la cartera conducida por Jorge Faurie. Posteriormente, se desempeñó al frente de la delegación argentina ante la OEA, función en la que fue ratificado por la actual administración libertaria antes de ser destinado a la principal embajada del continente. Su recorrido profesional enfrenta ahora el reto de contener el impacto de los cruces verbales en el máximo nivel político bilateral.