Lo que comenzó como una contingencia médica imprevisible terminó acelerando una reestructuración de fondo en el frente de ataque de Boca Juniors. La hernia de disco diagnosticada a Adam Bareiro —que obligó al atacante paraguayo a realizarse un bloqueo lumbar sin fecha precisa de retorno a la actividad— encendió las alarmas en el cuerpo técnico liderado por Rodolfo Arruabarrena. Ante la incertidumbre sobre la recuperación del ex-San Lorenzo y la necesidad de contar con variantes de peso en el área, la dirigencia modificó sus prioridades en el mercado de pases invernal y decidió volcar sus recursos a la búsqueda de poder de gol.
Inicialmente, la nómina de candidatos incluyó nombres como David Romero, Luciano Gondou y Lucas Passerini. Sin embargo, las elevadas pretensiones económicas de sus respectivos clubes desestimaron rápidamente esas alternativas. Con el antecedente reciente de los imponderables físicos sufridos por Edinson Cavani en la memoria colectiva, la balanza se inclinó hacia opciones de experiencia y jerarquía internacional que contaran con el pase en su poder. Fue en ese escenario donde emergió la figura de Enner Valencia, transformándose en el cuarto refuerzo del club.
Experiencia y recorrido para un área necesitada
A sus 36 años, Valencia arriba al fútbol argentino tras haber disputado su tercer Mundial con la Selección de Ecuador en este 2026. Si bien su participación en la cita máxima de Norteamérica dejó un sabor amargo —con un rendimiento irregular, varias ocasiones falladas ante Curazao y una eliminación en dieciseisavos frente a México donde fue reemplazado por Kevin Rodríguez en tres de los cuatro partidos—, su registro histórico lo posiciona como el máximo artillero de la Tri con 49 conquistas.
Más allá del plano seleccionado, el desglose de sus últimas temporadas a nivel clubes exhibe una vigencia destacable en el tramo final de su carrera. En su último paso por Pachuca de México convirtió 8 goles en 22 encuentros, alcanzando una cifra total de 27 tantos en 49 presentaciones con la camiseta de los Tuzos. Previamente, su etapa en el Fenerbahçe turco (2020-2023) arrojó una marca de 59 goles en 116 partidos, mientras que en Internacional de Porto Alegre firmó 31 anotaciones en un centenar de compromisos. A lo largo de sus 699 partidos profesionales, el ecuatoriano registra 236 goles.
El atacante, que tenía prácticamente acordada su incorporación a Talleres de Córdoba antes de que la negociación se derrumbara a último momento, terminó inclinando la balanza en el Xeneize gracias a su perfil técnico y su recorrido internacional. Su llegada al país está prevista para este fin de semana, poniéndose de inmediato a las órdenes del Vasco.
La búsqueda del Chimy Ávila: atacar el déficit de efectividad
Sin embargo, la contratación de Valencia no marcó el fin del movimiento en las oficinas de la Ribera. Las dudas sobre el aprovechamiento de las oportunidades de gol y las severas críticas que recibió Miguel Merentiel en las últimas semanas impulsaron a la dirigencia a mantener abiertas las gestiones por Ezequiel “Chimy” Ávila.
El atacante rosarino de 32 años quedó libre del Real Betis de España en julio y posee la ficha en su poder. Aunque sus registros goleadores de la última temporada en Europa fueron moderados —tres goles en 30 partidos disputados—, el cuerpo técnico de Arruabarrena valora especialmente su capacidad para asociarse, su intensidad en la presión alta y su versatilidad para jugar en todo el frente de ataque.
Surgido en Tiro Federal y con un paso destacado por San Lorenzo, Ávila construyó una sólida trayectoria en el fútbol español desde 2017, vistiendo las camisetas de Huesca y Osasuna. En este último club alcanzó su pico de rendimiento, convirtiéndose en uno de los goleadores más destacados de La Liga al punto de integrar la prelista del entrenador Luis de la Fuente para la Selección de España antes de la Eurocopa 2024.
Actualmente, Boca compite directamente con Rosario Central por la contratación del delantero. En el Canalla juega su hermano, Gastón Ávila, un factor afectivo que podría influir en la decisión final del jugador. No obstante, en la Ribera confían en el seductor proyecto deportivo para convencerlo.
El mapa de cupos en el plantel de Arruabarrena
La factibilidad de sumar tanto a Valencia como a Ávila responde a una ingeniería precisa en el armado del plantel. Tras la venta de Marcelo Saracchi y las salidas a préstamo de los juveniles Iker Zufiaurre y Santiago Zampieri, Boca dispone de tres cupos de incorporación libres.
Con el atacante ecuatoriano ocupando la primera plaza y la eventual llegada del rosarino cubriendo la segunda, el tercer cupo disponible podría ser destinado a reforzar la zaga central, una posición que el cuerpo técnico también considera prioritaria. De esta forma, Boca busca transformar lo que comenzó como un imprevisto médico en un salto de calidad integral para competir en el tramo decisivo del año.