La Libertad Avanza sufrió un severo repliegue parlamentario al tener que retirar los puntos más ambiciosos de su proyecto en el recinto. La falta de articulación política expone la fragilidad de la bancada oficialista e instala la duda sobre el costo en votos que esta pérdida de iniciativa podría costar en las próximas elecciones.
En una jornada cargada de tensión política y negociaciones de último momento, el Senado de la Nación dio media sanción a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, aunque el resultado final distó drásticamente de las pretensiones originales de la Casa Rosada. Tras el previo descarte de la venta de tierras a extranjeros, el oficialismo sufrió una dura derrota en pleno recinto al verse obligado a retirar la reforma a la Ley de Manejo del Fuego, dejando expuesta una profunda debilidad táctica que reaviva los interrogantes sobre el costo electoral para el proyecto libertario.
La votación en general concluyó con 37 votos a favor y 33 en contra, una diferencia escasa que reflejó el nivel de desgaste de la bancada oficialista. La verdadera batalla, sin embargo, se libró en la mutilación del articulado. La conducción del bloque, a cargo de Patricia Bullrich, no logró contener la resistencia opositora ni la deserción de aliados clave, lo que derivó en la ratificación de los bloqueos de tierras por 30 y 60 años sobre campos afectados por incendios.
Una cadena de concesiones y el festejo de la oposición
El repliegue del Poder Ejecutivo fue evaluado en la Cámara Alta como un claro colapso de la estrategia legislativa. La improvisación quedó en evidencia desde el inicio de la sesión, cuando se distribuyeron borradores sin membrete ni firma con decenas de modificaciones a minutos de comenzar el debate, generando el rechazo abierto de legisladores dialoguistas y de la oposición dura.
El retiro del capítulo ambiental desató el festejo del interbloque peronista y de senadores de extracción radical, quienes celebraron la preservación del principio de no regresión ambiental establecido en la Constitución. Del ambicioso dictamen original solo quedaron en pie las modificaciones a los regímenes de expropiación y los mecanismos de desalojo exprés para usurpaciones o falta de pago, los cuales deberán ser evaluados ahora por la Cámara de Diputados.
La improvisación legislativa y la amenaza del costo en las urnas
Más allá del resultado normativo, el trámite parlamentario expuso severas falencias en la gestión de acuerdos. Las duras intervenciones en el recinto, donde se calificó a la gestión como un “gobierno improvisado que hace alarde del ‘si pasa, pasa'”, sintetizaron la mirada de un arco político que detectó y aprovechó las fisuras del oficialismo.
Este nuevo revés reabre un interrogante central para la estrategia de La Libertad Avanza: si la acumulación de derrotas en el Congreso comenzará a traducirse en una pérdida de votos de cara a las futuras contiendas electorales. La incapacidad para transformar iniciativas de bandera en leyes efectivas amenaza con desgastar el capital político del Gobierno ante un electorado que demandaba reformas estructurales y firmeza.
Si la percepción pública consolida la idea de una gestión débil en materia de gobernabilidad y desorganizada a la hora de negociar, el impacto trascenderá el ámbito parlamentario e incidirá directamente en el comportamiento de las urnas, poniendo en riesgo la sustentabilidad política del oficialismo para los próximos compromisos electorales.