El mercado de pases de Boca Juniors ingresó en una fase de redefinición estratégica. Aunque la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme mantenía avanzadas las conversaciones para incorporar a Ezequiel “Chimy” Ávila como refuerzo, la urgencia por equilibrar la estructura del plantel profesional provocó un viraje decisivo en la planificación. Con el frente de ataque cubierto tras concretar el desembarco del ecuatoriano Enner Valencia, la prioridad absoluta del Consejo de Fútbol y del entrenador Rodolfo Arruabarrena se desplazó hacia la contratación de un defensor central, una posición considerada prioritaria para encarar el resto del Torneo Clausura.
La decisión de congelar las negociaciones con el atacante rosarino responde a un diagnóstico táctico antes que a un inconveniente económico. A comienzos de semana, la llegada de Ávila a La Ribera parecía un hecho encaminado. En condición de jugador libre tras su desvinculación del Betis de España, el delantero de 32 años había dado el visto bueno para vestir la camiseta xeneize, alcanzando un acuerdo de palabra sobre las cifras de su contrato y desestimando otras propuestas sobre la mesa. Entre ellas figuraba un ofrecimiento formal de Rosario Central, club del cual es hincha y donde su hermano Gastón buscó interceder públicamente para sumar su retorno al fútbol argentino. Sin embargo, la comunicación entre el entorno del futbolista y la dirigencia boquense se interrumpió el pasado martes.
El freno en la operación encuentra su fundamento en la sobreabundancia de variantes que presenta la delantera azul y oro. La incorporación de Valencia —quien arribará al país en las próximas horas para someterse a la revisión médica y firmar su vínculo— terminó por saturar la nómina ofensiva. El ‘Vasco’ Arruabarrena cuenta actualmente en esa zona con Miguel Merentiel, Sebastián Villa, Milton Giménez, Ángel Romero, Leonel Flores y el juvenil Gonzalo Gelini, además de seguir de cerca la evolución del paraguayo Adam Bareiro, quien busca dejar atrás sus dolencias lumbares. En ese contexto, sumar un nuevo atacante de área resultaba una sobrecarga innecesaria para un plantel con necesidades más acuciantes en el fondo.
Bajo esta lectura, la búsqueda de un marcador central de jerarquía pasó a encabezar la agenda de incorporaciones. El cuerpo técnico considera indispensable sumar solidez, experiencia y alternativas en la zaga para sostener la regularidad en la competencia local. Por este motivo, la mesa de decisiones de Boca optó por preservar los cupos y la inversión presupuestaria para abocarse exclusivamente al rastreo de un defensor que pueda acoplarse de inmediato al equipo titular.
En las vísperas del compromiso ante Vélez Sarsfield por la cuarta jornada del certamen local, en el club reconocen que la negociación por Ávila no está formalmente caída, aunque sí estancada por decisión propia. La premisa de Arruabarrena es categórica: evitar sumar nombres de trayectoria sin un sustento táctico que lo justifique. Con la delantera resuelta, Boca concentra sus cañones en cerrar a su nuevo pilar defensivo antes del cierre del libro de pases.