La respuesta técnica del Palacio de Hacienda
Ante la repercusión de los hechos, el secretario de Política Económica, José Luis Daza, salió al cruce en redes sociales para contextualizar la postura del Gobierno.
“Entre 2012 y 2023 en Argentina se castigó a toda la economía, especialmente al campo y a los consumidores, para supuestamente ‘ayudar’ a la industria”, sostuvo el viceministro, añadiendo que la producción fabril cayó 9,6% en ese ciclo. Dirigiéndose al titular de la UIA, Daza argumentó: “Estimado @MRappallini, lo que dijo Toto no es un argumento en contra de la industria. Es un argumento en contra de quienes sostienen que ese modelo era una política pro industria”.
El ministro de Economía respaldó el mensaje de su viceministro y buscó cerrar el contrapunto. “Jamás dije tarados a los industriales, sino a los que defienden el modelo anterior que lo único que hizo crecer fue el déficit, y con ello, la inflación y la pobreza”, escribió en su cuenta de la red social X. Asimismo, el equipo económico enfatizó que impulsa una industria “eficiente, competitiva y dinámica” articulada con el libre mercado.
Equilibrio político y productivo
El episodio dejó expuestas las dificultades para conciliar la narrativa de la gestión nacional con los reclamos del sector productivo. Aunque las autoridades bajaron el tono de la discusión, los empresarios insisten en solicitar condiciones de equidad frente a la competencia importada.
El desenlace de este cruce mediático y político plantea dudas sobre cómo se estructurará la relación entre el Gobierno y las cámaras fabriles en los próximos meses. El tiempo dirá si la aclaración del Gabinete alcanza para recomponer los puentes de diálogo o si persistirá la desconfianza respecto del rumbo económico.