El 23 de septiembre de 1947 marcó un quiebre definitivo en la historia democrática argentina. Ese día, impulsada por el fervor y la voluntad política de Eva Duarte de Perón, se promulgó la Ley 13.030 que consagró el sufragio universal femenino. Hoy, en conmemoración de aquella jornada histórica frente a la CGT, se celebra el Día de los Derechos Políticos de la Mujer en Argentina.
Sin embargo, la conquista que permitió a más de 3.500.000 ciudadanas acudir a las urnas por primera vez el 11 de noviembre de 1951 para reelegir a Juan Domingo Perón, fue el corolario de décadas de resistencia y batallas legales libradas por las primeras referentes del feminismo nacional. Figuras ineludibles como Alicia Moreau de Justo, Elvira Dellepiane de Rawson, Alfonsina Storni y Silvina Ocampo sentaron las bases ideológicas desde los albores del siglo XX.
La osadía de Julieta Lanteri: la primera en votar
El primer gran golpe al sistema patriarcal electoral ocurrió décadas antes de la ley nacional. En 1911, la médica y activista Julieta Lanteri protagonizó un hecho sin precedentes al encontrar un “vacío legal” en la convocatoria a empadronamiento del entonces intendente porteño Joaquín Samuel de Anchorena.
La norma exigía ser ciudadano mayor, residente, ejercer una profesión o comercio y pagar impuestos comunales por un mínimo de 100 pesos, pero no especificaba el género. Lanteri tramitó su carta de ciudadanía, se inscribió y el 26 de noviembre de 1911 se presentó a votar en la Iglesia San Juan Evangelista de La Boca. El historiador Adolfo Saldías, presidente de aquella mesa, celebró ser el firmante del “primer sufragio de una mujer en el país y en Suramérica”.
Cuando el Concejo Deliberante reaccionó prohibiendo expresamente el voto femenino, Lanteri redobló la apuesta: notó que la Constitución impedía votar a las mujeres, pero no postularse. Fundó el Partido Nacional Feminista y se presentó como candidata en 1919, cosechando 1.730 sufragios masculinos (entre ellos, el del escritor Manuel Gálvez), para luego integrar también las listas del Partido Socialista.
Las provincias de avanzada: Santa Fe y San Juan
Mientras a nivel nacional el debate se estancaba, el federalismo argentino aportó sus propios hitos de ruptura con los esquemas tradicionales:
Santa Fe (1921): Bajo el liderazgo de Lisandro de la Torre, la provincia reformó su Constitución otorgando a las mujeres el derecho a sufragar en elecciones comunales. Aunque los gobiernos conservadores frenaron su implementación, la medida finalmente se aplicó en 1932 durante el mandato del demócrata progresista Luciano Molinas.
San Juan (1927): El gobernador Aldo Cantoni (Unión Cívica Radical Bloquista) convocó a una reforma constitucional que habilitó el voto femenino pleno. Esta vanguardia política permitió que, en 1928, Emilia Collado fuera electa intendenta de Calingasta y Emar Acosta hiciera historia al obtener una banca como diputada provincial, convirtiéndose en la primera legisladora de Argentina y América Latina. El avance fue posteriormente anulado tras la intervención federal de Hipólito Yrigoyen.
Aquellas chispas de participación política, sumadas a antecedentes tempranos de liderazgo femenino como el de Encarnación Ezcurra (alma máter de la Revolución de los Restauradores en 1835), pavimentaron el largo camino hacia la igualdad. Finalmente, en septiembre de 1947, el peronismo recogió el guante histórico y Evita transformó esa demanda de décadas en una ley nacional que cambió para siempre el mapa del poder en la Argentina.