Innovaciones técnicas y el éxito de “Viaje a la Luna”
Inspirado por las obras de Julio Verne y H. G. Wells, Méliès invirtió 10.000 francos en su película más famosa. Para los estándares de la época, la producción representó una superproducción inédita, condensada en apenas catorce minutos de metraje en blanco y negro.
El realizador se vio forzado a actuar en la mayoría de sus filmes por una razón práctica. Según sus palabras, él era la única persona capaz de comprender la complejidad y el espíritu fantástico de los guiones que redactaba.
Durante los rodajes, descubrió accidentalmente trucos visuales revolucionarios para el lenguaje audiovisual. Entre sus mayores aportes figuran el desvanecimiento de objetos, los fundidos de imagen y los cortes de plano, además de pintar fotogramas de forma artesanal.
El cortometraje se transformó en el primer éxito mundial de taquilla, aunque sufrió una copia pirata masiva. Técnicos de Thomas Edison distribuían el filme en Estados Unidos, demostrando la rentabilidad del cine de ficción a los actores teatrales.
Ruina comercial, el tributo de Disney y su legado
Con el avance imparable de la industria corporativa, el estudio de Méliès cayó en una quiebra irreversible. Desbordado por la frustración y la crisis, el cineasta decidió incendiar gran parte de sus propios negativos originales.
Alejado de los reflectores, el genial artista terminó sus días trabajando en la indigencia. Durante años atendió un humilde puesto de chucherías en la estación ferroviaria de Montparnasse, historia retratada por Martin Scorsese en su célebre filme Hugo.
A pesar de su trágico final, figuras clave como Walt Disney homenajearon su genialidad. El dibujante estadounidense destacó oportunamente que Méliès “descubrió la manera de poner la poesía al alcance del hombre de a pie”.
Internado en un hospital de París en 1937, el artista conservó su espíritu risueño hasta el último aliento. Con un dibujo entre las manos, pidió a sus amigos reír por él, inmortalizando una vida dedicada a maravillar al mundo.