Invertebración política y la nueva pirámide social
El destacado editorialista, Carlos Pagni, explica que el sistema político argentino continúa desarticulado, atravesado por la crisis territorial del peronismo y el desmembramiento del PRO (cuyas figuras fueron absorbidas por la gestión de Javier Milei). Ante esta oferta fragmentada, Pagni analiza la demanda social a partir de la pirámide de ingresos de Guillermo Oliveto, la cual visibiliza un proceso de empobrecimiento estructural: el crecimiento de la clase baja no pobre (del 26% al 30%) y el aumento del empleo informal o cuentapropista frente a la pérdida de 89.000 puestos de trabajo formales.
En este contexto de paulatina pauperización, el autor señala el trasfondo sociológico que moldea el descontento:
“Los que estudian los programas de estabilización observan que uno de sus efectos es que la inflación disimula el lugar que uno ocupa en la sociedad, desde el punto de vista de la escala social. Baja el agua y pareciera que se tomara una foto y se descubriera que uno está más abajo de lo que estaba cuando empezó la película. Eso genera un resentmento”.
El ajuste pragmático y el dilema previsional
Aunque las encuestas de Hugo Haime registran que un 65% desea modificar el modelo económico, el 55% prioriza preservar la baja inflación y el control de la calle como los principales activos del Gobierno. Esta insatisfacción social fuerza licencias pragmáticas en la ortodoxia libertaria: el ministro Luis Caputo interviene tasas para créditos hipotecarios financiados con fondos de ANSES e induce acuerdos salariales para fijar un piso en la clase media baja. Sin embargo, el deterioro del empleo formal erosiona los aportes jubilatorios y amenaza el equilibrio fiscal, previendo futuras reformas previsionales y judiciales.
El mensaje para los mercados
Pagni concluye que la retórica enfática y las agresiones públicas del Presidente no responden a un mero dogmatismo, sino a la urgente necesidad de enviar señales de disciplina fiscal a los mercados financieros internacionales. Milei busca reducir el riesgo país para garantizar el refinanciamiento de los abultados vencimientos de deuda, hablándole a un sistema financiero que exige la continuidad del ajuste como garantía de pago.