Un fallo en el control aéreo británico provocó la cancelación de 600 vuelos

Un fallo técnico en el sistema informático de control aéreo británico provocó la cancelación de más de 600 vuelos y demoras masivas en los principales aeropuertos. NATS trabaja para restablecer la operatoria, mientras las aerolíneas prevén demoras prolongadas.

Aeropuerto de Heathrow. Foto: Web

Un desperfecto técnico en los sistemas informáticos de la compañía NATS, encargada del tráfico aéreo en Gran Bretaña, forzó la suspensión de más de medio millar de conexiones operativas durante la jornada del martes. Las mayores complicaciones se concentraron en los despegues desde Heathrow, donde más de cien itinerarios resultaron anulados y centenares registraron demoras prolongadas. El impacto de la avería se extendió rápidamente a otros puntos neurálgicos como Gatwick, Stansted, Luton, Mánchester, Edimburgo y el aeródromo de Dublín, generando complicaciones logísticas adicionales en el espacio aéreo europeo.

A pesar del caos generado en las pistas de partida, los organismos de control confirmaron que los aterrizajes mantuvieron su curso habitual y que la navegación territorial no fue clausurada formalmente.

Frente al despliegue de los equipos de reparación para corregir el procesamiento digital de las rutas, empresas como British Airways y EasyJet advirtieron a los usuarios que la regularización de las frecuencias demandará varias horas. El episodio evoca el antecedente de agosto de 2023, cuando un colapso sistémico similar generó cuantiosas pérdidas financieras a las firmas aéreas en concepto de compensaciones y reprogramaciones forcadas.

La reiteración de estos inconvenientes operacionales vuelve a poner en el foco la efectividad de los protocolos de contingencia implementados por el proveedor privado de navegación.

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