Reacciones y tensiones en el Parlamento
La iniciativa generó inmediatas reacciones en la Asamblea Nacional por parte de los bloques opositores. Desde el partido Fidesz, el diputado János Pócs rechazó la apertura hacia las parejas del mismo sexo y declaró al diario Blikk: «Creo que la alternativa a los hogares infantiles no es la adopción de parejas del mismo sexo, sino el fortalecimiento de la red de familias de acogida, donde hay un padre y una madre».
En la misma línea, el legislador Béla Radics calificó la propuesta gubernamental como un «hueso de goma barato» destinado a desviar la atención pública de la situación económica. Radics sostuvo que el Ejecutivo debería concentrarse en el mercado de combustibles, donde el precio medio alcanzó los 626 florines por litro en la gasolina de 95 octanos y 701 florines en el diésel.
Por su parte, el diputado Előd Novák, del grupo Mi Hazánk, manifestó su oposición al matrimonio igualitario al señalar: «Creo que una unión civil registrada es suficiente para las parejas del mismo sexo».
Marco legal y contexto europeo
La representante legal de la Sociedad Háttér, Erika Muhi, explicó la situación jurídica actual y destacó que la unión civil registrada equipara derechos de propiedad y herencia, pero mantiene excepciones: «La ley establece cuatro excepciones claras: la adopción conjunta, las normas sobre la denominación de los cónyuges, la presunción de paternidad o filiación y la participación en un procedimiento destinado a la reproducción humana».
El escenario planteado por el proyecto abre un debate profundo sobre el equilibrio entre los compromisos internacionales y las posturas políticas internas. ¿Logrará el nuevo Gobierno concretar las reformas en el Parlamento frente a la resistencia de los sectores conservadores?