Las sonrisas en los podios de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 esconden una realidad alarmante. Lejos del brillo de las medallas, los deportistas argentinos aprovecharon los micrófonos para exponer el abandono institucional y el desfinanciamiento sistemático que sufren en su preparación.
El caso de la judoca Agustina De Lucía, ganadora de la medalla de plata, expuso la crudeza del sistema. Tras perder su beca por no obtener el bronce en los pasados Juegos Panamericanos, su calidad de vida y entrenamiento se desplomaron. “Por el momento… ¡el lunes tengo que ir a buscar laburo!”, confesó entre risas y resignación tras bajarse del podio. Hace dos meses había renunciado a su empleo para poder dedicarse plenamente al deporte, viéndose obligada a hacer “malabares” económicos para pagar el gimnasio y los profesionales médicos que necesita un atleta de elite.
La tiradora Fernanda Russo, quien obtuvo una nueva medalla de oro, fue tajante y calificó el éxito nacional como un “medallero mentiroso”. “Seguimos segundos en el medallero detrás de Brasil que es una potencia mundial porque los argentinos tenemos huevos y ovarios”, disparó, dejando en claro que los triunfos son producto del esfuerzo personal y no de la inversión. Además, comparó el sacrificio amateur con los sueldos de los legisladores y exigió que se restituya el 1% de la recaudación de la telefonía móvil destinado al financiamiento del ENARD, derogado durante el gobierno de Mauricio Macri.
Este fuerte reclamo fue respaldado por Lucas Saucedo, entrenador de esgrima, quien denunció que el incumplimiento de la ley de autofinanciamiento del ENARD es directamente “un robo”. El maestro exigió a los dirigentes la devolución de esos fondos para poder seguir generando deportistas de nivel, y advirtió que sin ese dinero el país seguirá quedando relegado en la región.
La falta de recursos impacta de lleno en atletas como Augusto Servello, flamante campeón suramericano en esgrima. A pesar de colgarse la medalla de oro, reconoció que tiene tres trabajos distintos y recibe ayuda económica de su madre para poder comprar el material de competencia. La falta de inversión estatal, aseguró el atleta, le impidió tener roce internacional durante el año, otorgándole una enorme ventaja a otras delegaciones.
El caos burocrático también hace estragos en el día a día de los representantes albicelestes. El experimentado garrochista Germán Chiaraviglio denunció que los constantes cambios de jurisdicción gubernamental en el área de deportes retrasan firmas administrativas clave, provocando que los atletas pasen meses enteros sin cobrar sus becas.
Por su parte, la odisea de combinar el alto rendimiento con el trabajo formal quedó perfectamente retratada en Victoria de Armas, ganadora de la medalla de bronce en wakeboard. Tras finalizar su competencia, la atleta admitió que su principal preocupación era la logística de su vuelo, ya que al día siguiente debía conectarse a trabajar de forma remota. “Creo que la gran mayoría de deportistas acá estamos, yo me pedí [el día] para estar acá”, concluyó.