El mercado energético nacional se prepara para un cambio operativo con la inminente puesta en marcha de infraestructura de acumulación basada en celdas de litio fabricadas en territorio oriental. Frente al déficit crónico de transporte en el conurbano y la Capital Federal durante los periodos de máxima exigencia térmica, la administración federal apostó por acelerar la integración de equipos BESS (Battery Energy Storage Systems) para robustecer la red de distribución gestionada por los principales licenciatarios del AMBA.
El hito inicial tendrá lugar en la segunda quincena de octubre en Bernal Oeste, donde la firma Sullair conectará una unidad de 24 megavatios vinculada al nodo de Monte Chingolo. A este desarrollo inicial se acoplarán antes de las fiestas navideñas instalaciones de mayor envergadura impulsadas por jugadores privados como Central Puerto, que desplegó un millonario desembolso de capital para sumar capacidad operativa tanto en Costanera Norte como en la zona sur metropolitana, complementándose con emplazamientos estratégicos en Dock Sud.
Dinámica de operación y optimización de costos
El principio técnico detrás de estas terminales radica en desplazar el abastecimiento temporalmente. Los dispositivos absorben potencia durante las franjas horarias de baja exigencia —habitualmente en la madrugada— para inyectarla de forma masiva cuando la demanda residencial e industrial trepa entre las últimas horas de la tarde y el anochecer.
Esta operatoria actúa como un sustituto virtual de generación adicional, permitiendo prescindir parcial o totalmente de la importación de derivados petroleros de alto costo económico, tales como el gasoil o el fuel oil, que tradicionalmente se queman en centrales térmicas de respaldo para cubrir los baches del sistema.
Impacto financiero en los hogares
La incorporación de esta nueva tecnología al parque interconectado conlleva un correlato tarifario directo para los clientes residenciales de las áreas concesionadas. El costo de amortización y mantenimiento de estos parques de acumulación se reflejará en los talonarios de pago con un recargo estimado en menos de 2.400 pesos por megavatio-hora en el balance anual. Para un hogar con un consumo promedio mensual de 300 kWh, esto se traducirá en un incremento aproximado de 720 pesos en cada período de facturación.
Perspectivas estructurales a mediano plazo
Si bien las autoridades del sector reconocen que la tecnología de acumulación constituye una respuesta de emergencia coyuntural, el desafío estructural de abastecimiento continúa latente. Expertos de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) y directivos de compañías generadoras advierten sobre los cuellos de botella globales en la entrega de turbinas a gas tradicionales —con demoras de hasta un lustro en fabricantes líderes ante la presión de la demanda internacional de centros de datos—, lo que obligó a replantear la estrategia de abastecimiento nacional priorizando soluciones modulares de rápida integración como las que ya comienzan a operar en el territorio metropolitano.