La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena a 14 años de prisión para Rodolfo Suárez, un ex suboficial retirado de la Policía Federal Argentina (PFA), responsable de una extensa red de producción y almacenamiento de material de abuso sexual infantil. Con las firmas de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, el máximo tribunal rechazó el recurso de queja de la defensa, cerrando definitivamente el proceso judicial.
El aberrante modus operandi del acusado se sostuvo durante quince años a base de engaños. Suárez se hacía pasar por un exitoso productor artístico y televisivo para ganarse la confianza de los padres de las víctimas, todas niñas de entre cuatro y diez años.
Con la promesa de catapultarlas a la fama mediante supuestos castings para publicidades o para la popular tira juvenil Patito Feo, el ex policía lograba ingresar a los domicilios de las familias. Una vez allí, manipulaba a las menores: las convencía de posar o ducharse desnudas y las filmaba. La investigación determinó que los ataques ocurrieron entre los años 2000 y 2015, etapa en la que también sumó la modalidad de grabar a las víctimas a través de videollamadas.
El final de su impunidad llegó de manera completamente fortuita en marzo de 2019, producto de su propia negligencia. Suárez llevó su computadora personal a un local para hacerle un mantenimiento técnico de rutina. Al revisar la máquina, el especialista se topó con el horror y dio aviso a las autoridades: el disco rígido almacenaba 11.842 archivos, entre los que se contabilizaron más de 2.000 imágenes y videos de abuso sexual infantil.
Inmediatamente, personal de la Policía de la Ciudad allanó su domicilio en el barrio porteño de Flores. Durante el operativo, los efectivos secuestraron diverso material de prueba, incluyendo un maniquí vestido con uniforme escolar, y concretaron su detención.
Suárez permanece tras las rejas desde aquel procedimiento. En septiembre de 2021, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N.º 8 de la Capital Federal lo declaró culpable por los delitos de corrupción de menores en concurso con la producción, comercialización y distribución de material de abuso sexual infantil. Posteriormente, la Cámara de Casación Penal revisó el fallo, lo absolvió únicamente por un video puntual, pero mantuvo intacta la pena de 14 años, sentencia que ahora fue ratificada por el máximo tribunal del país.