Boca vs. Vasco Da Gama: hinchas brasileros copan el microcentro porteño antes del choque

La hinchada brasileña ya palpita la semifinal de la Copa Sudamericana en el corazón del microcentro porteño. Odiseas de viaje para llegar, extrema seguridad por fanáticos sin entrada y el desafío táctico de un Xeneize que pierde a su máxima figura.

El característico bullicio de la peatonal Florida, en el corazón del microcentro porteño, amaneció teñido de blanco y negro. A medida que se acerca la hora del pitazo inicial, las calles del bajo de la ciudad de Buenos Aires se han convertido en una sucursal carioca. La “torcida” del Vasco Da Gama ya está en las calles palpitando lo que será el trascendental choque de esta noche, a partir de las 21.30, frente a Boca Juniors por la ida de las semifinales de la Copa Sudamericana. En conversación exclusiva con LR LA REDACCION, un puñado de hinchas manifestaron su enorme expectativa por el encuentro que paralizará a la mitad más uno del país en el mítico estadio de la Bombonera.

Para muchos de los simpatizantes del conjunto brasileño, pisar suelo argentino implicó una verdadera odisea logística. La altísima demanda de vuelos directos hacia Ezeiza y Aeroparque obligó a buscar rutas alternativas. Un padre de familia, enfundado en la histórica camiseta con la cruz de malta en el pecho, relató cómo fue el trayecto que compartió junto a su hijo para no perderse el partido del año: “Fuimos a Uruguay y vinimos para acá porque los pasajes estaban difíciles. La expectativa es que sea una fiesta hermosa, del Vasco y de Boca, que también tiene una hinchada linda. Estamos muy animados”.

Quien relata es un hincha genuino que, como muchos amantes del buen fútbol sudamericano, admite también una profunda simpatía por el rival de esta noche. Lejos de las hostilidades que a veces empañan las competencias internacionales, este padre brasileño dejó en claro su admiración por el conjunto de la Ribera: “Es nuestro equipo en Argentina, nos gusta mucho. Siempre nos pareció que su hinchada es muy vibrante. Siempre quisimos estar en un partido de Boca, ¿no? Y ahora vamos a estar en un partido de Boca con el Vasco. Así que, para nosotros, es un evento único”, indicaron con una sonrisa indeleble mientras caminaban rumbo a la zona del Obelisco.

El equipo brasileño, además, comenzó el día de concentración en Buenos Aires con una grata noticia institucional. Luego de varias idas y vueltas con las autoridades, se confirmó oficialmente que podrán jugar la revancha del 20 de octubre en el mítico estadio Maracaná.

La expectativa en Río de Janeiro es absoluta: se espera un aforo de 80.000 personas y ya se agotaron la totalidad de las entradas disponibles. Padre e hijo, entrevistados en la peatonal, ya tienen asegurado su ticket para la vuelta, pero hoy serán dos de los 4000 asistentes visitantes habilitados para ingresar al Alberto J. Armando en el barrio de La Boca.

Sin embargo, no todo es algarabía. La seguridad de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a tomar recaudos extremos, desplegando un fuerte operativo en las inmediaciones de La Boca y Puerto Madero. Las autoridades policiales estiman que hay un excedente de al menos 2000 hinchas brasileños que viajaron a la Argentina sin su respectivo boleto.

El temor a desbordes en los anillos de ingreso obligó a reforzar los controles para evitar que “mucha gente que no tiene entrada”, tal como admitieron los propios hinchas, intente vulnerar los molinetes.

En el plano estrictamente futbolístico, el Vasco da Gama desembarca en Brandsen 805 con armas de peso. El cuerpo técnico confía plenamente en sus figuras estelares para lastimar al Xeneize de contragolpe. Entre los jugadores más peligrosos del cuadro visitante destacan Carlos Andrés Gómez, un extremo colombiano de gran desequilibrio individual y uno de los máximos anotadores del equipo; Thiago Mendes, mediocampista de vasta experiencia europea y enorme despliegue en el centro del campo; y Santiago Sosa, volante central proveniente del fútbol argentino que cumple un papel vital en la contención.

Del otro lado de la vereda, el clima es de máxima tensión deportiva. Boca se juega el partido más importante del año en su casa, pero lo hará con una ausencia que duele: no contará con Leandro Paredes, su figura y líder indiscutido, quien se retiró lesionado directo al vestuario en el reciente empate 2-2 ante Instituto en Córdoba.

El entrenador Rodolfo Arruabarrena deberá realizar un cambio obligado y reconfigurar la estructura de su equipo. Todo indica que el “Vasco” apostará por el ingreso de Carlos Palacios, un jugador que viene en franco ascenso. No obstante, el interrogante táctico pasa por la inclusión de Williams Alarcón o de Sebastián Villa. Si se mantiene el colombiano en el once, Boca sostendrá el dibujo táctico de 4-2-3-1; pero si Alarcón va de arranque, el sistema mutará a un 4-3-1-2 con Palacios suelto como enlace.

Con el arbitraje del chileno Piero Maza y transmisión de ESPN y DSports, la probable formación del Xeneize para dar el primer paso en la serie sería: Álvaro Montero; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Facundo Herrera, Lautaro Blanco; Santiago Ascacíbar, Milton Delgado; Leonel Flores, Carlos Palacios, Sebastián Villa o Williams Alarcón; y el uruguayo Miguel Merentiel, la gran carta de gol del equipo local. La mesa está servida y la peatonal Florida ya dio el pitazo inicial en las calles.

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