La crecida del río Paraná, impulsada por El Niño, puso en alerta máxima a Corrientes, rozando el nivel de evacuación de siete metros. Cientos de personas debieron dejar sus hogares y los productores evacúan hacienda a contrarreloj.
La crecida del río Paraná, impulsada por El Niño, puso en alerta máxima a Corrientes, rozando el nivel de evacuación de siete metros. Cientos de personas debieron dejar sus hogares y los productores evacúan hacienda a contrarreloj.

La fisonomía de las localidades ribereñas atravesó un trastocamiento progresivo que hoy se vuelve insoslayable para la vida cotidiana de sus habitantes. Las tradicionales playas de arena, las defensas de cemento y los paseos costeros desaparecieron por completo bajo el avance incesante del caudal. El río Paraná ofrece señales ineludibles: la velocidad de la corriente arrastra densos camalotales, paraliza la actividad pesquera artesanal y empuja la reubicación urgente de familias e instalaciones ganaderas en los puntos más vulnerables de la geografía correntina.
La combinación de fuertes precipitaciones en las cuencas superiores y el impacto prolongado del fenómeno El Niño generaron una onda de crecida de enorme magnitud. Esta masa líquida comenzó a desplazarse hacia el tramo inferior del litoral argentino, dejando tras de sí cientos de personas desplazadas de sus hogares y un escenario de incertidumbre que pone en alerta máxima a todos los esquemas de Defensa Civil.
El escenario en la ciudad de Corrientes alcanzó niveles de alerta extrema. Los registros oficiales de la Prefectura Naval Argentina confirmaron que la escala en el puerto local superó con holgura los umbrales de prevención, rozando los siete metros de altura y forzando el inicio de autoevaluaciones en asentamientos informales ubicados en los sectores más bajos, como el barrio Caridi.
Un panorama similar se replica en la emblemática localidad de Paso de la Patria, donde las costas quedaron totalmente sumergidas. Las autoridades municipales debieron montar anillos de contención con tierra y sistemas de bombeo para evitar que el agua invada las áreas urbanas continentales, mientras preparan centros comunitarios para alojar a los evacuados. En tanto, en el santuario de Itatí, la marca del río rebasó holgadamente los parámetros históricos de seguridad, alcanzando guarismos superiores a los 7,70 metros y manteniendo en vilo a los pobladores de la zona.
En un reporte brindado a Clarín, el responsable del Comando Operativo de Emergencias provincial, Bruno Lovinson, remarcó que la provincia afronta una fase hídrica sumamente compleja debido al acoplamiento de las crecidas procedentes del río Iguazú —que registró marcas récord semanas atrás— con los descargues masivos de la represa hidroeléctrica de Yacyretá. Según los monitoreos oficiales, el volumen acumulado encuentra su punto de máxima presión frente al tramo comprendido entre Corrientes y Resistencia, para luego extender la onda expansiva hacia el sur durante las próximas semanas.
La crisis ambiental no solo afecta a los centros urbanos, sino que asesta un golpe directo a la producción ganadera insular. En distritos como Bella Vista, los productores rurales debieron implementar un operativo de rescate a contrarreloj, utilizando barcazas y arreo a nado para trasladar miles de vacunos desde las islas amenazadas hacia tierra firme antes de que los campos queden totalmente tapados.
A la par del desbordamiento del Paraná, la cuenca del río Uruguay experimenta un comportamiento igualmente crítico. En localidades fronterizas como Paso de los Libres, la crecida sostenida generó un marco de zozobra entre los vecinos costeños, quienes no solo le temen a las pérdidas materiales en sus viviendas, sino también a la aparición de focos infecciosos y plagas sanitarias si el estancamiento del agua se prolonga durante el verano.
Especialistas del Instituto Nacional del Agua advirtieron que la concentración de precipitaciones en el sur de Brasil mantendrá caudales elevados en toda la Cuenca del Plata durante los próximos meses. De esta forma, el frente de inundaciones continuará descendiendo progresivamente hacia las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y el Delta bonaerense, marcando un período estival dominado por la emergencia climática y la resistencia comunitaria en las costas del país.
El primer ministro Sébastien Lecornu pidió a los prefectos medidas localizadas tras los disturbios en París, Lyon y Marsella. Macron habló de “ira y vergüenza” y rechazó la renuncia de su ministro del Interior. Los chalecos amarillos convocan nuevas marchas.
El Presidente parte este lunes hacia Madrid, donde el miércoles se reunirá con Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal, en la antesala de las elecciones anticipadas convocadas por Pedro Sánchez. En la Casa Rosada reconocen mayor sintonía con Vox, aunque también verían con agrado un triunfo del PP.
El CEO de YPF, Horacio Marín, afirmó que los precios de los combustibles no deben ser regulados por el Gobierno. Además, destacó el avance de Vaca Muerta, la licitación de gasoductos y financiamientos multimillonarios para el sector.
A dos semanas de las elecciones legislativas, el sondeo afirma que los demócratas aventajan a los republicanos por ocho puntos entre los votantes probables.
Karina Milei encabeza el anuncio oficial por la finalización de la primera fase del traslado de 1.400 internos desde la cárcel de Devoto a Marcos Paz. El operativo busca el cierre definitivo del penal y la descompresión de comisarías.
El objetivo de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) es conocer la situación actual de la joven y su viaje a Europa con el imputado.
Continúa la búsqueda de Nancy Godoy, la docente rural desaparecida hace 12 días en Corrientes. Tras hallarse la escuela vacía, la policía desplegó drones, perros y 80 efectivos en los bañados, mientras la Justicia mantiene dos detenidos.
La crecida del río Paraná, impulsada por El Niño, puso en alerta máxima a Corrientes, rozando el nivel de evacuación de siete metros. Cientos de personas debieron dejar sus hogares y los productores evacúan hacienda a contrarreloj.