Una fila de casi diez cuadras se formó desde la madrugada del martes sobre la calle Reconquista, en el partido de Ezeiza. Cientos de personas acudieron para entregar su currículum impreso ante la apertura de la quinta sucursal de la empresa mayorista Cabaña Santa Marta. La compañía ofreció 40 puestos de trabajo para cubrir áreas de reposición, caja y tareas administrativas en el nuevo local que abrirá a mediados de noviembre.
La convocatoria fue difundida días atrás a través de la red social Instagram. Para la postulación se estableció como requisito ser mayor de 18 años, presentar documento de identidad y entregar el historial laboral en formato físico.
Ante la acumulación de personas desde las 4:00, la organización adelantó dos horas el inicio de la atención, originalmente pautado para las 8:00, e instaló 12 mesas de evaluación inicial. “La idea era abrir a las 8 de la mañana, pero ya ante tanta gente que había a las 4, decidieron empezar esa convocatoria a las 6″, explicó uno de los coordinadores del evento durante la jornada.
Historias y testimonios en la fila
Entre los asistentes se registraron historias de desocupación reciente, pero también de trabajadores que buscan completar sus ingresos mensuales. Personas jóvenes en búsqueda de su primer empleo compartieron la espera con adultos de extensa trayectoria laboral.
Andrés, de 24 años y residente de Monte Grande, asistió tras quedar desocupado en junio al finalizar su período de prueba en una empresa de limpieza. “Se terminó un período de prueba y nos echaron, nunca me dieron una explicación ni nada”, declaró el joven en testimonios recabados por el diario Clarín mientras aguardaba su turno en la vereda. Respecto a sus expectativas sobre la masiva concurrencia, agregó: “La veo difícil porque hay mucha gente, pero con fe. Es la misma posibilidad para todos”.
En una situación similar, Walter, de 44 años, perdió su puesto en mantenimiento hace cuatro meses y subsiste mediante trabajos informales para sostener a su familia. “Arañando para llegar a fin de mes”, resumió al describir su realidad económica actual en el mencionado medio.
Por su parte, la profesora de economía Claudia, de 45 años, buscó un segundo empleo diurno debido a que sus horas docentes resultan insuficientes. “La plata no me alcanza, así que tengo que buscar un laburo de día”, afirmó la profesional en la fila.