La foto de junio de 1979
La búsqueda no empezó ahora. La causa por enterramientos clandestinos se abrió en 1998, a partir de una denuncia de Adolfo Pérez Esquivel y otros referentes de derechos humanos. Desde 2004, a pedido del Juzgado Federal N°3 de Córdoba, el EAAF hace búsquedas sistemáticas en el predio con técnicas arqueológicas, geológicas y geofísicas, y la de 2025 fue la campaña número 12 de excavación. En esos años usaron drones, georradares, sondas electromagnéticas y un vuelo LiDAR, un relevamiento desde un avión que arma un mapa 3D del terreno para detectar alteraciones.
Mariela Fumagalli insiste en que el hallazgo no fue magia: fueron dos décadas de excavar, relevar y descartar terreno. Tenían además dos fotos aéreas de 1976 y 1978. Pero Loma del Torito son 300 hectáreas, y excavarlas todas era imposible.
La clave apareció a inicios de 2023, cuando consiguieron a través del Catastro provincial una imagen aérea de junio de 1979. A diferencia de las anteriores, mostraba un área de unas 12 hectáreas con el suelo removido: no pozos ni montículos, sino marcas como las que deja un rastrillo en la arena. La fecha coincidía con el relato del militar. “Todo iba como concatenándose”, dice Fumagalli.
El equipo presentó un plan de trabajo al Juzgado Federal N°3 de Córdoba, a cargo de Miguel Hugo Vaca Narvaja. Descartaron 4 hectáreas ya excavadas en intervenciones anteriores o cubiertas de roca, donde nadie entierra un cuerpo. Quedaron 8 hectáreas, y ninguna forma de achicar más la búsqueda.
Lo que se cayó de las palas
“No podemos excavar 8 hectáreas con una cucharita y un pincel”, explica. Con una retroexcavadora trazaron 900 trincheras de 20 metros de largo, 1,50 de profundidad y 1,20 de ancho, una al lado de la otra. En septiembre de 2025 aparecieron las primeras dos vértebras humanas.
El contexto confirmó lo demás: sedimento revuelto, capas de tierra mezcladas, rellenos traídos de otro lado, huesos sueltos.
“Ellos pusieron la retroexcavadora y levantaron los cuerpos. Y lo que nosotros estamos encontrando es lo que se cayó de esas palas“, describe. No hay cuerpos enteros ni articulados. Tampoco aparece la ropa ni el calzado que correspondería a cientos de personas, apenas anillos y una cadenita con dijes. “Es sistemática la remoción de la sepultura, pero no sistemática la recuperación”, resume.