A diferencia de las elecciones nacionales, dondese utiliza el sistema D’Hont, la política bonaerense se rige por un método donde los decimales obtenidos por cada fuerza política se convierten en el factor clave.
A diferencia de las elecciones nacionales, dondese utiliza el sistema D’Hont, la política bonaerense se rige por un método donde los decimales obtenidos por cada fuerza política se convierten en el factor clave.

En la provincia de Buenos Aires, la asignación de bancas para la Cámara de Diputados y el Senado provincial no sigue las mismas reglas que una elección nacional.
Mientras que en el país se utiliza el sistema D’Hont, la política bonaerense se rige por el método de Cociente Hare, un sistema donde los decimales obtenidos por cada fuerza política se convierten en el factor clave que puede otorgar o arrebatar una banca.
Este método determina la distribución de 46 escaños en la Cámara Baja y 23 en la Cámara Alta, y su particularidad reside en cómo se establece el piso de votos necesarios para acceder a un cargo y, fundamentalmente, en cómo se reparten los asientos restantes.
A diferencia de un porcentaje fijo, el Cociente Hare establece un “piso” o umbral de votos que varía en cada sección electoral. Este se calcula dividiendo el total de votos positivos emitidos por el número de escaños en juego. Un partido debe superar ese cociente para aspirar a una banca.
Una vez que cada fuerza política obtiene una cantidad de bancas equivalente a las veces que su total de votos superó el cociente, comienza la etapa más decisiva: la distribución de las bancas residuales.
Estos escaños sobrantes no se reparten por D’Hont, sino que se otorgan a los partidos que, tras la división inicial, quedaron con los decimales más altos. Aquí, un 0,8 vale más que un 0,2, y esa diferencia se traduce directamente en poder legislativo.
Los comicios de 2021 ofrecen ejemplos claros de este impacto. En la Tercera Sección Electoral, donde se elegían 18 diputados, el piso fue del 5,55%. Cuatro fuerzas lo superaron: el Frente de Todos (FdT), Juntos por el Cambio (JxC), la Izquierda y Avanza Libertad.
Tras la división, al FdT le correspondían 8,22 bancas y a JxC 5,8. La Izquierda obtuvo 1,32 y Avanza Libertad 1,25. Las tres bancas residuales se repartieron entre JxC (por su resto de 0,8), la Izquierda (0,32) y Avanza Libertad (0,25), dejando fuera al FdT (0,22) de este reparto final.
En la Octava Sección (La Plata), con 6 bancas en juego y un piso del 16,6%, solo el FdT y JxC lo superaron. A cada uno le correspondían dos escaños por cociente, pero sus altos decimales les permitieron sumar una banca extra a cada uno, repartiéndose tres y tres.
El sistema también crea escenarios de alta tensión. En la Séptima Sección, con solo tres bancas, el piso se elevó al 33,3%. Allí, el JxC obtuvo un 51,04%, mientras que el FdT alcanzó un ajustado 33,73%. Si el peronismo no hubiera cruzado ese umbral por ese estrecho margen, JxC se habría llevado las tres bancas en disputa. En cambio, gracias a superar el piso, el FdT aseguró un escaño.
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