El turismo extranjero no despega: menos llegadas y menor consumo

La temporada turística 2025 en Argentina muestra un incremento en el número de visitantes internacionales, pero ese flujo no se traduce en ingresos proporcionales

Turismo en Salta
Turismo en Salta

Los turistas gastan menos por día y encuentran costos domésticos que compiten con destinos globales, generando un impacto económico inferior al esperado. Los datos oficiales disponibles muestran que Argentina recibió un flujo significativo de visitantes internacionales, aunque la cantidad de turistas que pernoctan ha caído interanualmente y el gasto total sigue siendo relativamente moderado, tensión que se ve reflejada también en un desequilibrio persistente de la balanza turística.

Según estimaciones sectoriales, en 2025 ingresaron a Argentina cerca de 679.200 visitantes no residentes en un mes típico como octubre, de los cuales 389.800 fueron turistas con estadía, mientras que el resto fue excursiones de un día o visitantes sin noche registrada. En comparación con el mismo periodo del año anterior, estos números reflejan una caída cercana al 6% en turistas con pernocte, lo que evidencia que la atracción de visitantes aún no logra consolidarse firmemente y esta situación empeoró aún más en este 2026.

Un aspecto clave del problema es el gasto promedio diario de esos visitantes. El relevamiento más reciente disponible indica que, en 2025, el gasto medio por turista extranjero estuvo en torno a 80.000 pesos por día en turismo interno —con una estadía promedio de alrededor de tres días—, lo que representa un volumen modesto frente al total económico que genera el turismo doméstico. Los especialistas indican que para este verano la caída de esta cifra podría ser aún más pronunciada.

El contexto económico argentino, con una inflación todavía elevada pese a cierta desaceleración general, se traduce en precios de bienes y servicios turísticos que no siempre resultan competitivos al compararlos con otros destinos regionales. Por ejemplo, en un restaurante de Palermo —uno de los barrios más frecuentados por visitantes en Buenos Aires—, un plato de carne típico como el asado puede llegar a costar aproximadamente lo mismo o más que en ciudades europeas de tamaño medio, y hacer cuatro comidas al día durante enero en la capital porteña puede rondar los 42 dólares o más en promedio, niveles similares o superiores a los de algunos destinos vecinos.

La presión de precios influye en las decisiones de consumo de los turistas: estadías más cortas, menor gasto en gastronomía y actividades pagas, y una búsqueda de experiencias “más económicas”

Esta presión de precios influye en las decisiones de consumo de los turistas: estadías más cortas, menor gasto en gastronomía y actividades pagas, y una búsqueda de experiencias “más económicas” dentro del país. En el sector hotelero destacan que la ocupación puede estar en niveles aceptables, pero la rotación de huéspedes y la capacidad de gasto por persona se mantienen por debajo de lo que se observaría en mercados turísticos que exportan experiencias.

El fenómeno no ocurre en aislamiento: el déficit turístico se acentúa cuando los argentinos viajan al exterior en mayor número y con mayor gasto que el ingreso que dejan quienes visitan Argentina. En un mes típico de 2025, los residentes argentinos gastaron casi 600 millones de dólares en viajes al extranjero, frente a poco más de 230 millones que gastaron los turistas internacionales en el país, lo que resultó en un saldo negativo aproximado de 365 millones de dólares solo en ese mes.

Desde la perspectiva de la industria, esta dinámica pone en evidencia que el crecimiento en cantidad de visitantes no necesariamente se traduce en beneficios económicos proporcionales si el gasto por turista no acompaña. Con un tipo de cambio que ha tendido a apreciar el peso en determinadas fases del año y una estructura de costos interna que no siempre es competitiva, muchos extranjeros optan por itinerarios más económicos, mientras que los argentinos a menudo encuentran más accesible viajar fuera del país para destinos cercanos, presionando aún más el equilibrio del turismo receptivo.

 

En este contexto, el desafío para las autoridades y operadores privados es reconducir la oferta turística hacia propuestas más atractivas en términos de valor percibido, ajustar políticas de precios y servicios y fortalecer la promoción estratégica en mercados emisores, de modo que Argentina no solo atraiga más turistas, sino que también logre que esos visitantes gasten más y permanezcan por más tiempo, lo cual es clave para que el turismo tenga un impacto económico sustentable.

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