Legumbres: el plan para salir del atraso genético

La Cámara de Legumbres, semilleros y autoridades nacionales acordaron impulsar nuevos cultivares para elevar rendimientos de porotos, garbanzos y arvejas, en un encuentro realizado el jueves 15 de enero en Buenos Aires. El sector busca revertir limitaciones que frenan su expansión productiva y exportadora.

El plan estratégico buscó que el productor acceda a herramientas que mejoren su rentabilidad. Foto: Web.

La Cámara de Legumbres de la República Argentina (CLERA) y la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) mantuvieron una reunión de trabajo el pasado jueves 15 de enero con autoridades nacionales. El encuentro contó con la participación de directivos del Instituto Nacional de Semillas (INASE) y de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, con el fin de establecer una hoja de ruta para el sector.

El eje del debate se centró en la falta de inversión que afectó a la cadena en las últimas dos décadas. Según los referentes de la industria, la oferta de semillas actual presenta un retraso varietal de 20 años, lo que generó un cuello de botella para la expansión productiva. Esta situación ocurrió en un contexto donde el consumo mundial de alimentos demanda cada vez más proteínas de origen vegetal.

Para enfrentar este escenario, el INASE confirmó que acompañará a la industria mediante un proceso de regularización administrativa. El objetivo consistió en agilizar la inscripción de nuevos cultivares que permitan elevar los rendimientos locales. Estas nuevas variedades buscarán mayor resistencia ante factores de estrés biótico y abiótico, como enfermedades y variaciones climáticas extremas.

La estrategia contempló la protección de la propiedad intelectual de los obtentores de semillas. Los actores de la cadena señalaron que la escasa recuperación del valor invertido en investigación detuvo el desarrollo de materiales adaptados a las regiones del país. En este sentido, se acordó reforzar la fiscalización y el control del comercio para incentivar la llegada de nuevos proyectos de biotecnología.

La problemática de la denominada “bolsa blanca”, o semilla no fiscalizada, ocupó un lugar relevante en la agenda. La industria planteó que el uso de materiales certificados en cultivos de arveja y garbanzo resultó fundamental para asegurar la sanidad y la calidad comercial de los granos. El plan estratégico buscó que el productor acceda a herramientas que mejoren su rentabilidad y cumplan con los estándares de exportación.

Argentina aumentó la superficie de siembra de estas especialidades en los últimos años, aunque la estabilidad de las cosechas dependió de genética antigua. La implementación de este recambio varietal progresivo se enmarca en la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas número 20.247, que rige la actividad en el territorio nacional.

La consolidación de este plan dependerá de la articulación efectiva entre los organismos de control y los semilleros privados para ofrecer materiales competitivos. ¿Logrará el nuevo marco regulatorio incentivar la inversión privada suficiente para cerrar la brecha tecnológica que hoy limita al campo argentino?

 

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