El diezmado conjunto xeneize no tuvo creatividad ante el pincha y se salvó del papelón por Marchesín.
El diezmado conjunto xeneize no tuvo creatividad ante el pincha y se salvó del papelón por Marchesín.

Estudiantes se impuso por 2 a 1 frente a Boca en el estadio Jorge Luis Hirschi, por la segunda fecha de la Liga Profesional del Fútbol Argentino. Con un equipo efectivo y fuerte en las jugadas preparadas, el Pincha sacó ventaja en el primer tiempo con goles de Santiago Núñez y Leandro González Pírez, mientras que Exequiel Zeballos descontó en el complemento para el Xeneize.
El conjunto platense construyó su victoria a partir de un plan claro: intensidad, orden y aprovechamiento de las pelotas paradas. Los dos tantos llegaron desde esa vía, en una muestra de las dificultades defensivas que Boca arrastra desde el inicio de la temporada. Estudiantes golpeó en los momentos justos y manejó con inteligencia los tramos del encuentro y pudo ser más de no ser por el arquero xeneize, Agustín Marchesín.
Boca, por su parte, volvió a mostrar un rendimiento irregular y con escasas ideas en ataque. Le costó generar juego asociado y dependió de arrestos individuales para inquietar. Zeballos logró descontar y le puso suspenso al cierre, pero el equipo de la Ribera no tuvo claridad para encontrar el empate.
La noche también estuvo atravesada por el contexto complejo que vive Boca en este arranque de año, marcado por varias lesiones sensibles que condicionaron la formación y las variantes disponibles. A eso se sumó una baja de último momento como la de Lucas Janson, que se suma a una lista de ausencias que preocupa al cuerpo técnico.
Otro de los focos estuvo en la presencia de Santiago Ascacíbar, reciente incorporación xeneize, que dijo presente en el estadio en un partido cargado de condimentos por su pasado ligado a Estudiantes. Su figura fue observada con atención en una jornada especial en La Plata.
Con este triunfo, Estudiantes reafirmó su fortaleza como local y su capacidad para capitalizar detalles. Boca, en cambio, se fue con señales de alerta: poco vuelo futbolístico, dificultades físicas y un rival que le ganó desde la estrategia.
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