El incremento del cupo de exportación, que pasó de 20.000 a 100.000 toneladas, desató una fuerte ola de críticas en el sector agropecuario norteamericano. Productores de estados clave denuncian una “traición” de la administración Trump y advierten que la medida agravará la crisis de stock ganadero que sufre el país desde hace siete décadas.









