La fiebre en los perros se detecta mejor con un termómetro, pero signos como nariz seca, orejas muy calientes, falta de apetito o letargo pueden ser pistas. La temperatura normal suele rondar entre 38 y 39,5 °C; por arriba de 40 °C se considera alarmante y por arriba de 41 °C es una emergencia.








