Cómo saber si tu perro tiene fiebre
La fiebre en los perros se detecta mejor con un termómetro, pero hay signos en el comportamiento y el cuerpo del animal que pueden servir de alerta. La temperatura normal de un can adulto suele situarse entre 38 y 39 grados centígrados, mientras que en cachorros puede acercarse a los 39.
Menos de 37 o más de 39,5 ya se consideran fuera de rango y justifican revisar al animal. Si el valor supera los 40 grados, la situación comienza a ser preocupante, y por encima de 41 grados se habla de una emergencia veterinaria.
Temperatura normal del perro
La temperatura corporal del perro es ligeramente superior a la de las personas y varía según la edad, el tamaño y la actividad. En un perro adulto sano, la franja de 38 a 39 °C se considera normal.
En cachorros, es común que se sitúe alrededor de los 39 °C, mientras que valores por debajo de 37 °C o por encima de 39,5 °C se interpretan como alteraciones y requieren atención.
La única forma confiable de saber si el perro tiene fiebre es medir su temperatura por vía rectal con un termómetro digital, lubricado y manejado con cuidado, sin forzar al animal. Si el tutor no se siente seguro realizando esta tarea, resulta más responsable acudir directamente al veterinario que arriesgar malestar o lesiones en el perro por una medición mal hecha.
Síntomas de fiebre en los perros
Además de la temperatura elevada, el organismo del perro manifiesta la fiebre de varias maneras. Entre los indicios más frecuentes se encuentran la nariz caliente y seca, orejas notablemente más calientes de lo habitual, letargo o apatía, sueño prolongado, temblores o escalofríos, respiración más rápida, falta de apetito, vómitos, diarrea o secreciones nasales y oculares.
Ninguno de estos síntomas por sí solo confirma un cuadro febril, pero cuando aparecen en conjunto, sobre todo si el perro se ve apagado, el riesgo de que algo no anda bien aumenta considerablemente. La clave está en contrastar el comportamiento habitual del animal con lo que ocurre en ese momento.