Un fenómeno global
Este cambio no es exclusivo de una región sino que se observa a nivel mundial, desde Estados Unidos hasta Europa y América Latina. Datos recogidos en Argentina y otros países muestran que cerca de uno de cada cuatro jóvenes mayores de 15 años se declara abstemio. Además, un porcentaje importante de jóvenes entre 18 y 25 años reporta no haber tenido pareja sexual desde la mayoría de edad, en algunos casos por elección o por falta de interés en las citas tradicionales.
Una transformación radical en la sociabilidad
Los expertos señalan que la generación Z tiene una menor necesidad de buscar en el sexo y el alcohol los estímulos o la socialización que caracterizaban a generaciones anteriores. En lugar de fiestas y salidas, prefieren pasar tiempo en redes sociales, juegos en línea y otras formas de entretenimiento digital que no implican interacción física.
Esta reducción en la vida sexual y el consumo de alcohol no solo impacta en la salud pública, al disminuir riesgos asociados a conductas sexuales precoces o excesos etílicos, sino que también plantea desafíos sociales relacionados con la soledad, la fragilidad de los lazos interpersonales y la forma en que se construyen las relaciones afectivas.
Nuevas maneras de vivir la juventud
Las empresas de bebidas espirituosas han notado esta tendencia y responden lanzando productos sin alcohol para captar a este público más saludable y concienciado. Por otro lado, estudios de salud y psicología sugieren que esta transformación puede ser el resultado de factores culturales, tecnológicos y económicos, como el mayor acceso a la información, el auge del activismo por la salud mental y los cambios en los valores sobre el placer y el cuerpo.
La juventud actual ha dado un pulso a lo que se consideraba natural: un despliegue creciente de la abstemiedad y la abstinencia sexual que abre una nueva etapa en la historia del comportamiento humano. Será una revolución social cuyos efectos aún están por verse en su totalidad.