Cuánto debe durar la siesta ideal según la ciencia

Diversos estudios científicos, entre ellos uno destacado de la NASA, coinciden en que la duración óptima de una siesta está entre 20 y 30 minutos, tiempo suficiente para mejorar la alerta, concentración y rendimiento sin afectar el sueño nocturno ni provocar somnolencia residual.

El momento ideal para realizar la siesta se sitúa entre la 1:00 p. m. y las 3:00 p. m. Foto: Web.

La recomendación principal para mejorar el rendimiento

Especialistas en sueño, como Pablo Ferrero, médico consultado sobre la siesta, señalan que el descanso breve de aproximadamente 26 minutos es el ideal para obtener un impulso de energía durante el día.

Este período permite un breve descanso cognitivo, que evita caer en fases profundas del sueño que dificultan el despertar y el rendimiento posterior.

La NASA, en un estudio realizado en 1995 junto a la Junta de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos, determinó que una siesta de 26 minutos elevó el rendimiento en pilotos y la atención en un 34% y 54% respectivamente. Esta evidencia respalda la recomendación de limitar la siesta a este tiempo para optimizar beneficios sin efectos negativos.

Duraciones y efectos de la siesta

  • Siesta corta (10 a 30 minutos): Ideal para mejorar la concentración, la memoria a corto plazo y el estado de alerta sin interferir con el sueño nocturno. Es la modalidad más recomendada para quienes buscan un descanso rápido durante la jornada.
  • Siesta de 30 a 60 minutos: Puede contribuir a la creatividad y la memoria, ya que el cerebro entra en fases de sueño más profundo, aunque puede provocar un despertar con sensación de aturdimiento (inercia del sueño).
  • Siesta larga (90 minutos): Completa un ciclo completo de sueño, incluye fases REM, y puede ayudar en procesos de recuperación física y emocional, siendo útil para personas con déficit severo de sueño. Sin embargo, no es adecuada para pausa diaria general por su efecto más prolongado.

El horario: un factor clave

El momento ideal para realizar la siesta se sitúa entre la 1:00 p. m. y las 3:00 p. m., según coinciden diversas investigaciones y especialistas, periodo en que el cuerpo experimenta una baja natural en la alerta debido al ritmo circadiano.

Evitar la siesta más tarde del final de la tarde es fundamental para no alterar el sueño nocturno.

Aunque la recomendación promedio es dormir entre 7 y 9 horas por la noche, la siesta se presenta como un complemento útil para mantener el bienestar y la eficiencia, especialmente en contextos de alta demanda cognitiva o cuando la noche anterior no fue suficiente.

Cada persona puede necesitar ajustarse a su ritmo biológico particular, pero la ciencia avala que siestas breves y tomadas en el momento adecuado son un aliado para la salud mental y física.

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