En una charla íntima y sin filtros, la actriz, comediante y directora Verónica Lorca nos abre la puerta de su nuevo unipersonal, donde usa el inagotable chat de amigas para hablar de la soltería a los 50 y el poder de los vínculos femeninos.
En una charla íntima y sin filtros, la actriz, comediante y directora Verónica Lorca nos abre la puerta de su nuevo unipersonal, donde usa el inagotable chat de amigas para hablar de la soltería a los 50 y el poder de los vínculos femeninos.

Verónica Lorca llegó a nuestro encuentro a pura energía, con esa espontaneidad que la caracteriza, justo después de una sesión de ensayo. Con su multifacética trayectoria como actriz, comediante, directora, guionista y -según su propia definición- una “máquina de intentar” que se lanza ahora a un nuevo desafío: estrenar el unipersonal de humor, Las de siempre, con la brillante actriz Emilia Mazer este 3 de diciembre en el Teatro Chacarerean.
La obra con el libro de Vero Lorca y colaboración autoral Ale Bavera y la propia Mazer, promete ser una cita obligada, centrada en la vida de una mujer que, tras volver a la soltería a los 50 años, se apoya en su inseparable chat de amigas. En este marco, conversamos sobre el espectáculo, la risa como herramienta en tiempos difíciles y la fuerza de los vínculos femeninos.
— En un contexto tan complejo como el actual, ¿cuál creés que es el rol del humorista, o la importancia de hacer humor ahora?
—Es descomprimir, y poder mirar con humor lo que está pasando. Poder señalar también. Reírnos de la gente que tiene poder y de lo que están haciendo con nosotros es como nuestra catarsis, nuestra venganza. Me parece que el humor es una gran herramienta para todo eso. También es generar espectáculos, generar algo en un momento de tanto individualismo y cultura del odio, lo que podemos hacer es hacer un show, lo que sabemos hacer, hacer un espectáculo, hablar de los temas que que nos pasan, reírnos, juntarnos, armar redes, bancar esto desde otro lado también es, de alguna manera, estar en contra, pero generando algo.
— El eje de la obra es el famoso “chat de amigas” como eje narrativo, ¿ qué punto de la obra crees que es el más importante a destacar?
— Que el grupo de amigas es lo que te sostiene siempre, es lo que está ahí sosteniendo. Las redes de amigas son, en este momento, súper importantes. Nos hicieron creer durante toda la vida, desde la adolescencia que las mujeres éramos rivales, que había que competir, que éramos competitivas. Creo que pudimos derribarlo y hoy encontrar que las redes de tus amigas son ese chat de amigas que sabés que va a estar ahí para sostenerte.

— Como deciamos, la obra esta basada en una mujer de 50 años que después de muchos años vuelve al ruedo ¿Creés que hay algo, que se sabe un poco más a esa edad, algo que cambia en el humor a los 50 años?
— Sí, las crisis, básicamente. Yo arranqué antes de los 30, pasé por la crisis de los 30, por la de los 40, ahora voy a la de los 50. Vas cambiando, ¿no? A los 30 decís, bueno, ¿qué tengo que hacer? ¿por dónde empiezo? A los 40 me separé, me fueron pasando cosas que también van cambiando la perspectiva. Y también a los 50 lo que sabes es que los vínculos son los vínculos a cualquier edad. Una tiene un grupo de amigas a cualquier edad. Por eso es que para mi se pueden sentir identificadas todas las edades. Una tiene vínculos con tipos, con minas, según lo que te guste, pero no dejan de ser vínculos. Y después pensar cómo nos vinculamos a esta edad, muchas veces el dispositivo para vincularse es el chat y no nos vemos cara a cara. Te van pasando otras cosas y te reís, te pasan cosas que no esperabas, te sorprenden. Pero eso en la vida misma. Y mi forma de afrontar todo eso es reírme, también aprendí eso, ¿no? Que me río cuando me pongo nerviosa, hago chistes. De repente estoy angustiadísima, me estaba separando, siempre cuento que me estaba separando o me agarran unas crisis terribles, y por ahí mientras lloro pienso, lo bueno es que esto ya va a ser material. Y siempre termina en algún lado.
— ¿Cómo se dió el proceso creativo para llevar todas estas crisis y preguntas a este unipersonal de humor?
— Emilia me vino a plantear esto de hacer un unipersonal, ella quería renovar el que había hecho durante mucho tiempo y quería hablar del amor en los tiempos de la Inteligencia Artificial. Y esto fue hace un par de años. Y decíamos, bueno, por dónde lo encaramos, cómo armamos, y terminamos en esto. Una mujer que está por volver al ruedo por ir a una cita, que nosotras decimos de más de 50 porque somos nosotras, pero te pasa a los 35 también. Yo cuando me separé me pasó lo mismo. Cuándo me separé de mi gestión anterior, nunca había tenido que usar aplicaciones ni WhatsApp tenía, y de repente era pensar, ¿cómo vuelvo? ¿Y esto qué? Me puso un fueguito. ¿Y esto qué es? Tenes que acomodarte y volver al ruedo y por eso me parece que eso pasa en todas las edades, y en el medio ¿quiénes están ahí bancando?, el qué me pongo, te mando la foto en el probador de lo que me compré. ¿Qué tipo de bombacha hay que usar? ¿se coge o no se coge? ¿Qué hacemos con esto? Che, me dijo de vernos, ¿qué hago? Voy a comer o no. Todas las dudas sobre cómo cómo es una primera cita de grande, bueno, todo lo hablas con tu grupo de amigas. Y las amigas están ahí bancando y después empiezan a opinar, ella tira una pregunta, qué sé yo, y empiezan a aparecer y Emilia hace todos los personajes de este chat de amigas que van dejando audios largos. Y después hay un montón de audios de otras actrices muy copadas que hacen también del grupo de amigas. Con lo cual vos vas a ir a sentarte ahí y vas a decir, esa soy yo, esa es mi amiga, este es mi chat descontrolado de amigas un sábado a la noche.

Lorca que define su propia existencia como una “filosofía a conchazos”, demuestra con creces esa capacidad para tomar los reveses de la vida y transformarlos en oro puro. Su mirada, que fue pionera en romper el techo en el humor machista, ahora se posa sobre las crisis de la mediana edad. El resultado es un espectáculo que usa la complicidad de los audios de WhatsApp para hablar de miedos, citas y reencuentros, haciendo que el público se vea reflejado sin importar la edad.
— Nos contaste que ahora incursionás en la faceta de directora y te dedicaste a estudiar sommelier. Tenés una energía inagotable. ¿Tenés un próximo gran desafío que te dé un poco de vértigo?
— Soy una máquina de intentar. Escribo para tele, teatro, radio… hago de todo. Ahora, lo que me da vértigo es que en algún momento tengo que aprender a manejar. Me da un vértigo terrible, pero bueno, tengo varios. Por suerte tengo un montón. Yo a veces digo que en general no llego a aburrirme. Cuando llego a aburrirme, digo, ‘ay, estoy de vacaciones, qué bien’. Te juro que celebro cuando estoy aburrida. Siempre tengo algo nuevo que hacer, algo en lo que estoy trabajando, algo que me taladra la cabeza. Me tiré a mirar una serie, pero tengo el pájaro carpintero en la cabeza que me dice ‘tendrías que estar haciendo tal cosa’. Por eso en el momento que digo, ay, no sé qué hacer, estoy aburrida, ahí pienso ahora sí, logré relajarme. Bien.
— ¿Por qué crees que es importante ir a ver Las de siempre ahora?
— Primero, para bancar el teatro. Todos los que hacemos teatro, cine, escribimos, estamos en la radio. hacemos música, todo está muy difícil, entonces creo que que si tenés dos pesos apoyá a todos los que estamos trabajando para que esto siga creciendo. Eso en primer lugar. Y después, te vas a venir a reír, te vas a ir con ‘a mí me pasó’. Vas a generar esa complicidad, esa charla. Vas a pasar un momento ameno y sobre todo, algo que se plantea en la obra, que es esto de seguir apostando a los vínculos, pase lo que pase, seguir intentando, por que en el encuentro con la otra persona suceden cosas que están buenas.
No te pierdas Las de siempre: una obra que nos recuerda que las redes de amistad son el mejor chaleco antibalas contra las locuras de la vida y la mejor excusa para un buen rato de risa.
¿Cuándo? Miercoles 3 de diciembre.
¿Dónde? Teatro Chacarerean.
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