Venezuela profundiza vínculos con el eje euroasiático ante la ofensiva naval de EE. UU.

Ante la incautación de petroleros por parte de EE. UU., Venezuela fortaleció su alianza con China y Rusia para asegurar sus exportaciones. Maduro denunció actos de piratería, mientras Pekín defendió el comercio bilateral y Moscú ratificó su apoyo diplomático estratégico.

Nicolás Maduro y Xi Jinping. Foto: archivo 2015

El recrudecimiento de las tensiones en el Caribe ha empujado a la administración de Nicolás Maduro a estrechar filas con sus aliados de Pekín, Moscú y Teherán. Tras la reciente incautación de buques petroleros por parte de las fuerzas estadounidenses —operación que la Casa Blanca justifica como una lucha contra la “flota fantasma” venezolana—, el Palacio de Miraflores ha denunciado un estado de “piratería internacional” que amenaza la estabilidad energética global.

El respaldo diplomático de China y Rusia

Desde Pekín, el portavoz de Exteriores, Lin Jian, condenó las acciones de Washington calificándolas de “arbitrarias” y carentes de sustento en el Consejo de Seguridad de la ONU. China, que absorbe actualmente cerca de 700.000 barriles diarios de crudo venezolano (más de la mitad de la producción total de PDVSA), defendió la soberanía de Caracas para establecer acuerdos comerciales autónomos.

Por su parte, la diplomacia rusa reafirmó su apoyo ante las “hostilidades” tras una comunicación directa entre los cancilleres Yván Gil y Serguéi Lavrov. No obstante, el panorama con Moscú es complejo: la petrolera estatal rusa PCL confirmó su salida definitiva de Venezuela para fines de 2025, alegando que las sanciones hacen inviable la operatividad. Pese a este retiro corporativo, el respaldo político del Kremlin se mantiene firme en los foros internacionales.

Tensión regional y fisuras en el Caribe

Maduro ha extendido su reclamo a los líderes de América Latina mediante una misiva donde advierte que el bloqueo incrementará la volatilidad de los mercados. La región, sin embargo, se muestra fragmentada:

  • Fisura en el Caribe: Trinidad y Tobago ha facilitado sus bases para las operaciones de EE. UU., lo que provocó que Venezuela cancelara acuerdos de explotación de gas compartidos. En respuesta, la Caricom mantiene una postura crítica hacia las sanciones de Washington.

  • Mediación y silencio: mientras Brasil y México intentan posicionarse como mediadores, otros países del Mercosur firmaron declaraciones pidiendo orden democrático sin mencionar explícitamente el despliegue militar estadounidense.

Impacto en la logística interna

La confiscación del tanquero Centuries representa un golpe operativo crítico, ya que la embarcación transportaba nafta rusa. Este insumo es indispensable para que PDVSA pueda procesar el crudo extrapesado de la Faja del Orinoco y convertirlo en combustible apto para el consumo y la exportación. Ante el asedio, el chavismo ha comenzado a escoltar militarmente la salida de sus buques de los puertos nacionales para garantizar el flujo de divisas.

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