El 50% del precio de la ropa son impuestos, según la industria textil

Un informe de la Fundación Pro Tejer busca desarmar lo que consideran como “mito”: la industria nacional encarece las prendas.

Foto: Infotextil.

En el debate público argentino, la frase “no hay ropa barata” se ha vuelto un lugar común. Sin embargo, un reciente informe de la Fundación Pro Tejer desmiente esta idea, calificándola como “inexacta y simplificadora”.

Según la entidad, la percepción de precios elevados nace de observar únicamente los shoppings, un canal que hoy es “cada vez menos representativo” y donde la paradoja es total: “Más del 70% de la ropa que se vende en shoppings es importada, por lo que esos precios elevados no pueden atribuirse a la producción nacional”.

Al analizar el costo de una remera de marca en un centro comercial, el informe revela un dato impactante: el costo industrial representa menos del 10% del precio final. El problema, según los industriales, es el costo “puerta afuera” de la fábrica.

El peso del Estado y el costo financiero

La estructura de precios en Argentina está fuertemente distorsionada por factores externos a la confección. El componente más pesado son los impuestos, que representan aproximadamente el 50% del precio final.

Al ser Argentina uno de los pocos países que conserva una cadena textil completa —desde la fibra hasta la prenda—, se genera un “efecto cascada impositivo que erosiona fuertemente la competitividad”.

A esto se suma un sistema financiero asfixiante. El informe destaca que el país presenta una de las “tasas de interés reales más altas del mundo”, lo que transforma al financiamiento en un costo adicional que se traslada directamente a la etiqueta.

Alquileres y logística: las trabas estructurales

El canal de comercialización es, quizás, el mayor responsable de la brecha de precios. Los alquileres en shoppings argentinos pueden ser “hasta cuatro veces más caros que en Estados Unidos”.

Ante esta inaccesibilidad, el consumo masivo se ha volcado a comercios de cercanía, outlets y ferias, donde los valores son significativamente menores.

Finalmente, la logística termina de sentenciar el precio. El informe expone una distorsión geográfica crítica: “En muchos casos, resulta más caro trasladar un camión desde Catamarca a Buenos Aires que traer un contenedor desde China al puerto de Buenos Aires”.

Para Pro Tejer, no es correcto extrapolar la dinámica de un segmento acotado (el shopping) a todo el sector. Señalan que mientras la industria nacional aporta diseño y trabajo federal, el precio final sigue cautivo de una infraestructura deficiente y una presión tributaria que no distingue entre el costo de producir y el costo de vender.

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