El ocaso de una mayoría
Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca desde 2019, formalizó este miércoles 25 de marzo la dimisión de su gabinete ante el monarca. La decisión respondió al contundente retroceso del Partido Socialdemócrata, que obtuvo el 21,9% de los sufragios. Esta cifra representó una caída de 6,5 puntos respecto a los comicios de 2022 y se consolidó como el desempeño electoral más bajo de la formación desde 1903.
La coalición tripartita saliente, integrada por socialistas, liberales y moderados, sufrió un desgaste severo al pasar de 89 a 70 escaños. Este escenario obligó a la mandataria a poner su cargo a disposición de la Corona, iniciando así el proceso de búsqueda de un “explorador real” que dirija las negociaciones para una nueva administración.
Factores de un descontento social
El análisis de los resultados electorales sugirió que la política interna eclipsó la proyección internacional de la primera ministra. Aunque su firme rechazo a las pretensiones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la soberanía de Groenlandia impulsó su popularidad meses atrás, no fue suficiente para compensar las críticas domésticas.
Los votantes manifestaron su descontento ante el elevado coste de vida, el deterioro del bienestar social y promesas económicas que no se cumplieron durante sus siete años de gestión. Paralelamente, el Partido Popular Danés, de tendencia ultraderechista, capitalizó parte de este malestar al triplicar sus apoyos y alcanzar el 9,1% de los votos.