La tregua histórica alcanzada este martes entre Irán y Estados Unidos, bajo la mediación de Pakistán, ha generado su primera gran controversia diplomática. A través de su portavoz, Karoline Leavitt, la Casa Blanca aclaró que el acuerdo de alto el fuego no contempla a Líbano, contradiciendo la versión oficial emitida desde Teherán.
El pacto: Un cese de hostilidades por 14 días mediado por el gobierno pakistaní.
La discrepancia: Irán sostiene que el acuerdo es global; EE. UU. e Israel afirman que es una tregua bilateral exclusiva.
Declaración clave: “Líbano no forma parte del acuerdo de alto el fuego con Irán”, sentenció Leavitt en contacto con el medio Axios.
Versiones cruzadas sobre el tablero regional
La confusión sobre el alcance geográfico del pacto pone en riesgo la estabilidad del acuerdo a pocas horas de su inicio. Para el gobierno israelí, que respalda la medida pero mantiene una postura ofensiva en su frontera norte, la exclusión de Líbano es una condición innegociable. Israel considera que sus operaciones contra objetivos estratégicos en suelo libanés son independientes de la disputa directa con el régimen iraní.
Teherán insiste en que Líbano es parte integral del pacto y advierte que cualquier ataque allí violaría el espíritu de la tregua.
Por el contrario, las autoridades iraníes intentan posicionar el acuerdo como un “paraguas de protección” para sus aliados regionales. La insistencia de Irán en incluir a Líbano busca frenar el desgaste de sus estructuras de apoyo en la zona, una pretensión que Washington ha descartado de plano para garantizar el apoyo de su principal aliado en la región.
El rol de Pakistán y el futuro de la tregua
El éxito de la mediación pakistaní fue celebrado inicialmente como un respiro para los mercados internacionales —que ya reflejan una caída en el precio del crudo—, pero esta falta de consenso sobre los límites territoriales genera incertidumbre. Si Israel continúa con sus acciones en Líbano y Teherán lo interpreta como una ruptura del pacto, la tregua de dos semanas podría desmoronarse antes de cumplir sus primeras 48 horas.
Expertos internacionales sugieren que esta ambigüedad podría ser una estrategia de las potencias para avanzar en un cese del fuego directo entre Estados, dejando los conflictos “proxies” o por delegación para una segunda etapa de negociación. Por ahora, el cielo sobre la frontera entre Israel y Líbano sigue siendo un escenario de combate activo, ajeno a las firmas alcanzadas en Islamabad.