Satélite argentino concluye misión experimental en Artemis II

Microsatélite ATENEA completó su misión experimental tras el lanzamiento de Artemis II. Durante 20 horas de vuelo, el dispositivo nacional probó sistemas críticos de comunicación y resistencia a la radiación en un hito inédito para la ciencia local.

El equipo técnico argentino celebra tras el ensamblaje del microsatélite ATENEA. Foto: Conicet.

La misión experimental del microsatélite argentino ATENEA finalizó con éxito este jueves a las 20:42. Durante el periodo de operación previsto, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) logró establecer y sostener comunicaciones en el espacio profundo. Este hecho permitió recibir telemetría y datos de funcionamiento real a una distancia sin precedentes para la industria aeroespacial del país.

El dispositivo participó como carga secundaria en el marco de Artemis II, la misión tripulada de la NASA que despegó el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy.

Cinco horas después del lanzamiento, ATENEA se desprendió de la nave principal, inició su computadora de a bordo y ejecutó las maniobras de estabilización. A las 00:58 del día siguiente, tres antenas ubicadas en Córdoba, Tierra del Fuego y La Plata recibieron de forma simultánea las primeras señales del equipo.

Un hito de distancia y precisión

El microsatélite alcanzó su punto máximo de alejamiento pasadas las 9 de la mañana del 2 de abril, cuando se ubicó a más de 70.000 kilómetros de la Tierra. Según los criterios de la CONAE, el éxito de la operación radicó en la capacidad de demodular y decodificar señales a esa distancia extrema.

La experiencia sirvió para poner a prueba la infraestructura terrestre argentina, que incluyó estaciones en el territorio nacional y el apoyo técnico de la academia científica de Vietnam.

Los análisis preliminares de la telemetría indicaron resultados satisfactorios en los subsistemas de potencia, control térmico y actitud. Durante el tiempo de visibilidad desde Argentina, las baterías del satélite permanecieron con carga completa y se registraron datos sobre el impacto de la radiación en componentes electrónicos comerciales. Estos registros técnicos constituirán la base para el diseño de futuros instrumentos que operen fuera de la órbita terrestre baja (LEO).

Colaboración internacional y desarrollo científico

Durante el seguimiento de ATENEA, las estaciones terrenas argentinas también prestaron asistencia técnica a misiones de Alemania y Corea del Sur. La Estación Terrena Tierra del Fuego logró recibir señales de los satélites TACHELES y K-Rad Cube, lo que demostró la capacidad de respuesta y cooperación espacial de los equipos profesionales locales en escenarios de alta complejidad técnica.

El proyecto ATENEA fue el resultado de una integración entre la CONAE, la empresa VENG S.A. y diversas instituciones académicas como la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

Además, investigadores del CONICET trabajaron en la validación electromagnética de las antenas, un proceso crítico para asegurar que el dispositivo pudiese reportar datos desde el espacio.

Tras el cierre de la etapa operativa, los equipos técnicos iniciarán una fase de estudio detallado que durará varios meses. Los aprendizajes obtenidos sobre el comportamiento de sensores en baja luminosidad y enlaces de largo alcance permitirán fortalecer la autonomía tecnológica del sector espacial nacional. ¿Cómo impactarán estos nuevos conocimientos en la competitividad de la industria argentina frente a las próximas misiones comerciales a la Luna?

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