El ausentismo en las escuelas secundarias argentinas ha dejado de ser una señal de alerta para convertirse en una realidad estructural. Según los datos del operativo Aprender 2024, el 51% de los alumnos del último año reconoce haber faltado 15 días o más hasta el mes de octubre. Esta cifra marca un deterioro sensible respecto a la medición de 2022, cuando el ausentismo alcanzaba al 44% de la matrícula.
El fenómeno es transversal a todo el país, aunque presenta disparidades geográficas notables. Mientras que en la Provincia de Buenos Aires (66%) y la Ciudad de Buenos Aires (59%) se registran los índices más altos de inasistencia, provincias como Santiago del Estero y San Juan logran mantener el indicador en torno al 30%.
La “punta del iceberg” del sistema
Para los especialistas, estas cifras son solo la manifestación visible de problemas más profundos, como la pérdida de valoración social del título secundario y la flexibilización de los regímenes académicos. Bruno Videla, coautor del informe, advierte que sumar días al calendario escolar es insuficiente si no se ataca el fondo: “La obligatoriedad sin costos por incumplir se transforma en una simple declaración de intenciones”.
El dato del “desgano” (39%) es el que más preocupa a los pedagogos, ya que evidencia una desconexión emocional y de pertenencia con la institución escolar. “El estudiante se aleja porque los bordes de lo institucional se han vuelto difusos”, explica la especialista Viviana Postay, señalando que la falta de límites claros y el desdibujamiento del esfuerzo contribuyen a la intermitencia escolar.
Hacia un registro nominal de asistencia
Uno de los grandes obstáculos para combatir el ausentismo es la falta de datos precisos. Actualmente, la mayoría de las estadísticas se basan en autorreportes de los alumnos. Sin embargo, el Ministerio de Capital Humano comenzó a implementar el Sistema de Gestión Escolar (SGE), que permite un registro nominal —alumno por alumno— en tiempo real.
Hoy, solo nueve jurisdicciones utilizan este sistema diario, y se espera que otras dos se sumen este año. El resto de las provincias depende de sus propios sistemas o de encuestas de percepción, lo que dificulta una política nacional coordinada para garantizar los 190 días de clase efectivos acordados en el Consejo Federal de Educación, una meta que hoy solo planean cumplir tres provincias: Santiago del Estero, San Luis y Mendoza.