La comunidad educativa argentina atraviesa horas de incertidumbre y temor. En menos de 24 horas, al menos tres instituciones escolares en Buenos Aires y Córdoba denunciaron el hallazgo de mensajes intimidatorios que advertían sobre supuestos ataques armados programados para este jueves. La situación escaló rápidamente debido a la sensibilidad social tras el trágico antecedente en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido hace apenas semanas.
Focos de alerta: La Escuela N°26 de Villa Elisa (La Plata) y el colegio “Joaquín V. González” de La Falda (Córdoba).
Las leyendas: “Mañana 15/4 tiroteo, el que arriesga, que venga” y “Mañana no vengan”, fueron los escritos hallados en puertas y baños.
Respuesta oficial: Se reforzó la presencia policial en los ingresos y se convocó a gabinetes psicopedagógicos.
Hipótesis central: Las fuerzas de seguridad analizan si se trata de un fenómeno de imitación (copycat) derivado de los recientes ataques en Turquía.
Entre la prevención y el reto digital
El hallazgo de estas pintadas no parece ser un hecho aislado. Los investigadores del área de Cibercrimen sugieren que la simultaneidad de los mensajes en puntos geográficos distantes apunta a un reto viral que circula en plataformas frecuentadas por jóvenes. Sin embargo, el Ministerio de Seguridad bonaerense advirtió que ninguna amenaza puede ser subestimada, especialmente tras el asesinato de un menor en una escuela de Santa Fe a finales de marzo.
En la Escuela N°26 de Villa Elisa, la pintada apareció en el acceso principal, lo que generó que muchos padres decidieran no enviar a sus hijos a clase este jueves. “Preferimos pecar de precavidos antes que lamentar una tragedia”, explicaron desde el grupo de padres del establecimiento platense.
Un clima de sensibilidad global
El fenómeno de las amenazas en Argentina coincide con un rebrote de la violencia escolar a nivel mundial. Las noticias que llegan desde Turquía, con dos tiroteos masivos en solo 48 horas, han saturado las redes sociales y podrían estar funcionando como catalizador para conductas disruptivas en el ámbito local.
Las autoridades educativas recordaron que la realización de estas amenazas, aun si resultan ser bromas, constituye el delito de intimidación pública, cuyas consecuencias legales recaerán sobre los autores o sus tutores en caso de ser menores de edad. Mientras tanto, se mantiene el esquema de vigilancia especial en las escuelas afectadas hasta que se logre identificar a los responsables de las inscripciones.