Fases del ciclo estral, sin tecnicismos
El ciclo comienza con el proestro, cuando la vulva se inflama, aparece un sangrado de intensidad variable y el olor comienza a captar la atención de machos. En esta etapa, la perra suele ser más inquieta, puede cambiar su apetito y mostrar mayor apego o mayor irritabilidad.
Le sigue el estro, la fase de mayor fertilidad, en la que la perra se vuelve receptiva a los machos, el sangrado tiende a aclarecerse y el olor corporal se intensifica. Es el momento de máximo riesgo de embarazo, incluso si la perra tiene pañales o se realiza con paseos breves.
Posteriormente, el diestro marca el cese de la fertilidad, con vuelta gradual a un estado más estable, y finalmente el anestro, etapa de descanso en la que no hay señales evidentes del ciclo, hasta que el proceso vuelve a repetirse.
Cuidados prácticos en el día a día
Para reducir riesgos, es clave mantener a la perra siempre con correa, elegir paseos en horarios tranquilos y zonas con poca concentración de perros, y evitar el contacto con machos. Dentro de casa, conviene vigilar zonas amplias, limitar el acceso a alfombras delicadas y proteger camas o muebles con paños o cubiertas fáciles de limpiar.
El uso de pañales o braguitas específicas para perras en celo ayuda a controlar el sangrado, mantenerlas más limpias y evitar manchas excesivas, siempre que se cambien con frecuencia para evitar irritación o infecciones en la zona genital. No es un método anticonceptivo, pero sí una herramienta de higiene y confort.
En términos de alimentación, es común que la perra coma más o menos de lo habitual durante el celo. Lo recomendable es ofrecer una dieta equilibrada, rica en proteínas de calidad y fácil de digerir, con agua siempre disponible, sin forzar raciones ni cambios bruscos.