Las autoridades ambientales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental autorizaron este jueves una maniobra logística de alta complejidad para intentar salvar a una ballena jorobada que permanece varada frente a la isla de Poel, cerca de Wismar.
El animal, que se desvió de su hábitat natural hacia las aguas poco profundas del Báltico desde el pasado 3 de marzo, presenta un estado de salud deteriorado debido a problemas cutáneos derivados de la baja salinidad y a la falta de movilidad.
La operación es financiada por una iniciativa privada liderada por los empresarios Walter Gunz y Karin Walter-Mommert. El plan consiste en utilizar bombas para succionar el sedimento y limo debajo del cetáceo, creando el espacio necesario para insertar colchones de aire.
Estos dispositivos proporcionarán la flotabilidad requerida para elevar al mamífero, de entre 12 y 15 metros de largo, sobre una lona de transporte asegurada entre dos pontones flotantes.
Fred Babbel, director de la empresa de buceo encargada de las tareas técnicas, confirmó que las pruebas preliminares se realizaron el viernes, mientras que el despliegue de los pontones y el inicio del traslado se programaron para este sábado.
Un remolcador será el encargado de guiar la estructura a través de los estrechos de Kattegat y Skagerrak hasta alcanzar el mar del Norte, en un trayecto que suma cientos de kilómetros de distancia.