La diplomacia de último minuto entre Washington y Teherán generó un alivio inmediato en la economía mundial. Tras confirmarse que el estrecho de Ormuz —vital para el tránsito del 20% del crudo global— vuelve a estar operativo para el comercio, los precios del petróleo sufrieron su mayor caída en meses. El barril de Brent retrocedió hasta los US$ 88, borrando gran parte del sobreprecio acumulado durante el bloqueo. En sintonía, Wall Street reaccionó con optimismo, llevando al Dow Jones y al S&P 500 a niveles récord, impulsados por la distensión geopolítica y la posibilidad de que se levanten las sanciones energéticas a Irán.
Petróleo en picada: El Brent cayó un 12% (US$ 88) y el WTI de EE. UU. descendió un 12,48% (US$ 82,85).
Wall Street festejó: El Dow Jones saltó un 2,2%, superando los 49.500 puntos; el Nasdaq y el S&P 500 marcaron nuevos máximos históricos.
Fin del bloqueo: El paso marítimo estuvo obstruido por más de un mes, periodo en el cual el crudo se había encarecido un 50%.
Expectativa de paz: Los mercados descuentan que la próxima ronda de negociaciones en Pakistán sellará el fin del conflicto.
El “Efecto Trump” y la distensión energética
La reacción de los inversores se aceleró tras los mensajes de Donald Trump en su red Truth Social, donde celebró la disposición de Irán para liberar el tránsito marítimo. Según analistas de UBS, el mercado mostró una “gran sensibilidad” a las señales de paz enviadas por el mandatario republicano, quien sugirió que el acuerdo final está “muy cerca”. La apertura del estrecho no solo normaliza la oferta actual, sino que abre la puerta a que el crudo iraní vuelva a fluir sin restricciones hacia los mercados internacionales, lo que aumentaría la oferta global y presionaría los precios a la baja.
A pesar de la caída, los precios del combustible se mantienen por encima de los niveles previos a la guerra (cuando el WTI cotizaba a US$ 70), lo que refleja que aún persiste una dosis de cautela. Los analistas advierten que la estabilidad dependerá de que el alto el fuego de 10 días entre Israel y el Líbano se transforme en una tregua duradera y de que las negociaciones directas entre Trump y el régimen iraní lleguen a buen puerto sin nuevos incidentes en el Golfo Pérsico.
Wall Street y la apuesta por la estabilidad
Hacia el mediodía en Nueva York, la euforia era total. Los sectores vinculados al transporte, la industria y el consumo masivo lideraron las subas, beneficiados por la perspectiva de menores costos energéticos. El índice Nasdaq, con fuerte componente tecnológico, ganó un 1,53%, mientras que el S&P 500 subió un 1,30%. La reapertura de Ormuz es leída por los operadores como el fin de la “prima de riesgo de guerra” que venía castigando a las carteras de inversión.
La atención se centra ahora en la segunda ronda de negociaciones en Pakistán. La posibilidad de que el propio Trump participe del encuentro ha fortalecido la idea de una resolución rápida y pragmática del conflicto. Mientras el canciller iraní, Abbas Araghchi, ratificó que el paso comercial será “totalmente abierto” mientras dure el acuerdo, el mundo financiero respira aliviado ante la posibilidad de que la crisis energética más aguda de los últimos años comience a quedar en el pasado.