El panorama de los derechos fundamentales en el planeta atraviesa una etapa de oscuridad sin precedentes, según revela el balance anual 2025/26 de Amnistía Internacional. El documento expone que cerca de 140 naciones han incurrido en vulneraciones graves, impulsadas por lo que califica como un “comportamiento de rapiña” de mandatarios de primer orden. Figuras como Donald Trump, Vladímir Putin y Benjamin Netanyahu son señaladas por la organización como los principales artífices de un sistema donde la violencia masiva, el saqueo de recursos y la opresión se han normalizado para consolidar hegemonías políticas y financieras, dejando a millones de personas sumidas en la indefensión y la impunidad.
La crisis bélica en Irán se sitúa en el centro de las alarmas de la entidad. Julia Duchrow, máxima representante de la oficina alemana de la organización, advierte que la ciudadanía iraní se encuentra atrapada entre el fuego cruzado: por un lado, las agresiones de Washington y Tel Aviv que devastan infraestructuras civiles violando convenios internacionales y, por otro, el control sanguinario de su propio Ejecutivo. Amnistía sostiene que la desintegración del orden jurídico forjado tras la Segunda Guerra Mundial no solo es responsabilidad de las grandes potencias, sino también de una comunidad internacional que, ante el avance de la ley del más fuerte, ha optado por una ineficaz política de concesiones y silencio.
El informe dedica críticas severas a la nueva arquitectura diplomática de la Casa Blanca, personificada en el canciller Marco Rubio. AI acusa a la administración estadounidense de intentar blanquear hechos históricos como el colonialismo y el genocidio bajo el concepto de una “alianza de civilizaciones” que ignora deliberadamente el pasado de dominación occidental. Asimismo, la organización ratifica que el sistema internacional ha fallado de forma catastrófica en el Medio Oriente, donde los palestinos enfrentan condiciones de apartheid y ocupación, mientras que en Europa del Este, las tropas rusas persisten en la ejecución de crímenes contra la humanidad en territorio ucraniano.
No obstante, en medio de este escenario de erosión institucional, el organismo rescata destellos de resistencia social que impiden dar por muerto el sistema de normas universales. La liberación de la activista bielorrusa Maria Kolesnikova tras un lustro de cautiverio, el fin del ciclo político de Viktor Orbán en Hungría mediante procesos democráticos y el distanciamiento de varias naciones europeas respecto a las ofensivas contra Irán son interpretados como señales de vitalidad. Para Amnistía Internacional, la proeza diplomática de 1948 no es una utopía vencida, sino un marco legal que la sociedad civil global sigue defendiendo valientemente frente al autoritarismo de los poderosos.