Héctor Paletta, encargado del VAR en el reciente enfrentamiento entre River y Boca, decidió hablar públicamente para justificar su accionar durante la jugada más debatida del encuentro. El colegiado rompió el silencio tras las críticas de la afición local y explicó los motivos técnicos por los cuales decidió no convocar a Darío Herrera para una revisión en pantalla.
Minuto 49: La acción ocurrió en el tiempo de descuento del segundo tiempo.
Protagonistas: Lautaro Blanco (Boca) y Lucas Martínez Quarta (River).
Resultado: Boca defendía una victoria parcial que terminó llevándose del Monumental.
La jugada en cuestión involucró un desplazamiento del defensor de Boca sobre su par de River, lo que desató un clamo masivo de penal por parte del público millonario. Sin embargo, para Paletta, la situación no alcanzó el umbral de error claro, obvio y manifiesto que requiere el protocolo VAR para intervenir y modificar la decisión inicial tomada en el campo de juego.
El respaldo a la autoridad de campo
Según Paletta, su filosofía de trabajo se basa primordialmente en respaldar la autoridad de los árbitros que están en el terreno, quienes tienen la percepción directa de la intensidad del juego. En sus declaraciones, destacó que el equipo arbitral liderado por Herrera consideró que el contacto no tenía la fuerza suficiente para derribar al defensor del equipo de Núñez.
El responsable del VAR subrayó que, al analizar las múltiples cámaras disponibles, coincidió plenamente con la valoración inicial de la terna. “No tengo una evidencia de un error claro”, afirmó Paletta, reforzando la idea de que la tecnología solo debe actuar cuando la equivocación es indiscutible para cualquier observador neutral que vea la repetición.
Para el árbitro, la clave de la no sanción reside en la naturaleza “gris” de la jugada. En el lenguaje arbitral, esto significa que la acción permite interpretaciones diversas y que, por ende, no existe una verdad absoluta. “Para la mitad de la biblioteca puede ser penal y para la otra mitad no”, sentenció para graficar la división de opiniones que genera la falta.
La física del contacto y la caída de Martínez Quarta
Uno de los puntos más polémicos de su explicación fue el análisis sobre la complexión física de los involucrados. Paletta argumentó que un jugador que mide 1,80 metros y pesa aproximadamente 80 kilos no debería caer de esa manera ante un contacto de referencia en la espalda. Según su visión, Martínez Quarta exageró el movimiento para forzar la sanción del árbitro.
El colegiado fue tajante al observar que el defensor de River se desplomó como si hubiera recibido un impacto de mucho mayor magnitud. Esta percepción de “exageración” fue determinante para que el VAR considerara que la decisión de Herrera de dejar seguir el juego era la más acertada bajo el contexto de alta tensión que se vivía en los minutos finales.
Paletta también mencionó que evaluó minuciosamente el brazo de apoyo que Lautaro Blanco puso sobre la espalda del rival. Aunque admitió que existe una imagen que parece mostrar más contacto, insistió en que esa evidencia es insuficiente para quebrantar la presunción de acierto del árbitro principal, quien es el que “transpira la camiseta” en el césped.
Repercusiones en el ambiente futbolístico
El impacto de la jugada no se limitó al campo de juego, ya que las redes sociales y los analistas deportivos estallaron tras el pitazo final. Si bien algunos especialistas consideran que hubo un empujón claro, otros coinciden con la mirada de Paletta, sugiriendo que la intensidad de la falta no ameritaba una pena máxima en un contexto de Superclásico.
La victoria de Boca en el Monumental quedó marcada por este incidente, que alimentó el debate sobre los criterios de intervención de la tecnología en el fútbol argentino. La intervención de Paletta busca echar luz sobre un proceso que suele ser opaco, aunque sus palabras lejos de calmar las aguas, han reavivado la discusión sobre qué se considera “contacto suficiente”.