El caso del anestesista Alejandro Zalazar (31) mantiene en vilo a la comunidad médica y judicial. Lo que en principio parecía una tragedia personal aislada, hoy se ramifica en un expediente que busca determinar si su muerte fue el capítulo final de una trama de administración fraudulenta de medicamentos en el Hospital Italiano.
Las últimas imágenes captadas por las cámaras de seguridad de su edificio en Juncal al 4600 (Palermo) y sus diálogos finales por WhatsApp son piezas clave para reconstruir un rompecabezas que tiene un bache temporal de casi 15 horas.
Cronología de sus últimas 24 horas (19 de febrero de 2026)
Gracias al registro de cámaras y el impacto de antenas telefónicas, el fiscal Eduardo Cubría logró trazar este recorrido:
08:05 hs: Sale de su departamento para cumplir con su rotación en el Hospital Gutiérrez.
20:06 hs: Regresa a su casa tras la jornada laboral.
20:55 hs: Vuelve a salir con ropa deportiva hacia un gimnasio cercano.
22:01 hs: Última imagen con vida. Ingresa a su edificio saludando al guardia. Lleva un sobre misterioso en la mano cuya procedencia se investiga (se analizan cámaras de farmacias de la zona).
22:07 hs: Realiza su última llamada saliente. A partir de allí, el teléfono entra en silencio.
“Me agarró el bajón”: El último chat antes del silencio
Zalazar mantenía un vínculo estrecho con un colega de la Fundación Favaloro (F.M.T.). Esa noche tenían planeado verse, pero los mensajes revelan un cambio de ánimo repentino que ahora la Justicia relee con otra lupa.
Zalazar: “Dale, ¿me bancás que llego y me baño? ¿O es muy tarde?” (Minutos después) Zalazar: “Uh, me quedé dormidísimo. Perdón doc, me agarró el bajón, pero mal. Perdón, posta. Podemos (hacer) algo mañana bien temprano”.
Según la declaración de su amigo, Alejandro estaba afectado por una ruptura sentimental reciente, pero nada indicaba un desenlace fatal. Al día siguiente, tras no presentarse a trabajar, lo encontraron muerto con una vía en su pie derecho y rastros de lo que serían propofol y fentanilo.
La conexión con el “Mercado Negro” de medicamentos
La muerte de Zalazar no es un hecho aislado para los investigadores Herrera y Sánchez Sarmiento. El anestesista está siendo vinculado a la causa por el desvío de propofol en el Hospital Italiano, donde ya están procesados:
Hernán Boveri: Anestesista apuntado por la gestión fraudulenta.
Delfina “Fini” Lanusse: Residente procesada en la misma red.
La hipótesis principal busca confirmar si el propofol hallado en el departamento de Palermo provenía del mismo lote de ampollas sustraídas del hospital. Se espera que el informe toxicológico final y la pericia sobre el contenido del sobre que Zalazar llevaba al entrar al edificio arrojen luz sobre si se trató de una decisión voluntaria o si hubo una inducción derivada de su entorno laboral.
Por ahora, lo único seguro es que Zalazar estaba solo al momento de morir; las cámaras confirman que nadie ingresó a su departamento después de las 22:01 y la puerta no fue forzada. El misterio reside en qué pasó dentro de esas cuatro paredes durante la madrugada del 20 de febrero.