Nacieron juntas el 6 de julio de 1957 en San Francisco, Córdoba. Durmieron en el mismo moisés hasta los tres meses, lloraron cuando las quisieron separar en dos cunas, compartieron la primaria, la secundaria, las vacaciones, las canciones de Raphael y los hot pants de terciopelo marrón. En 1975 se mudaron juntas a Córdoba para estudiar en la Universidad Nacional. Y el 5 de mayo de 1976, a las dos de la mañana, un grupo de tareas las secuestró juntas en la pensión donde vivían, en la calle Félix Frías 119. Tenían 18 años.
Cecilia y Adriana Carranza desaparecieron juntas. Casi medio siglo después, una muela encontrada en las inmediaciones del centro clandestino La Perla abrió una certeza y, al mismo tiempo, una duda que todavía no tiene respuesta.
- 🦷 En diciembre de 2025, el EAAF halló restos de 12 desaparecidos en la Loma del Torito, predio del ex centro clandestino La Perla.
- 🧬 Una muela coincide con el ADN de la familia Carranza, pero la genética no puede determinar aún si pertenece a Cecilia o a Adriana.
- ✉️ Olga, la hermana mayor de 88 años, le escribió una carta al presidente Milei pidiéndole que no recorte los recursos destinados a la búsqueda de desaparecidos.
La militancia y el secuestro
Al llegar a la universidad, las mellizas comenzaron a militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Leían a Galeano, a Marx, a Ho Chi Minh. Extendían su solidaridad a personas que huían clandestinamente de otras provincias y tomaban clases de karate y autodefensa.
La noche del secuestro, Alicia Acín —compañera de Cecilia y conviviente en la pensión— lo vivió desde adentro: “Unos tipos no me dejaron salir. Me di cuenta de que el asunto era en la pieza de ellas. Fueron diez o quince minutos”. La dueña del lugar dijo que la casa estaba rodeada de vehículos militares. Antes de ser asesinadas, según pudo reconstruirse, Cecilia y Adriana estuvieron 15 días detenidas en La Perla.
Qué es La Perla y qué pasó allí
Ubicado en terrenos del Tercer Cuerpo de Ejército, al costado de la Ruta 20 que une Córdoba con Villa Carlos Paz, La Perla funcionó como centro de torturas y crímenes entre 1976 y 1978. Según investigaciones del Archivo Provincial de la Memoria, allí estuvieron secuestradas unas 2.500 personas. La gran mayoría siguen desaparecidas.
La sobreviviente Teresa Meschiati describió el mecanismo de exterminio: los prisioneros eran vendados, amordazados y subidos a camiones Mercedes Benz —apodados “Menéndez Benz”— que volvían media hora después, lo que indicaba que los fusilamientos ocurrían dentro del propio predio. En 1979, antes de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los represores removieron los cuerpos con palas mecánicas y los arrojaron cerca de una salina en La Rioja.
El hallazgo y sus límites
Las excavaciones en la Loma del Torito llevan más de 20 años. En diciembre de 2025, el EAAF encontró restos de 12 desaparecidos. El 18 de marzo de 2026, la Justicia confirmó 11 de las 12 identidades: entre ellas, figura Cecilia o Adriana Carranza.
Carlos Vullo, director del laboratorio de genética forense del EAAF, explicó el límite científico: “La muela coincide con el ADN de la familia Carranza, pero no podemos saber más que eso. Las muestras fueron aportadas por sus hermanos, son referencias laterales”. Para distinguir entre una y otra hermana sería necesario contar con material genético de descendientes directas, algo que no existe. Sin embargo, Vullo es optimista: si se encontrara otro resto óseo que también coincida con el ADN pero no con la muela, se podría confirmar la identidad de la segunda melliza.
La carta a Milei y la promesa pendiente
Olga Carranza, hermana mayor de las mellizas, tiene 88 años y en marzo le escribió una carta al presidente Javier Milei para pedirle que no escatime recursos en la búsqueda de desaparecidos. El análisis genético para confirmar a quién perteneció la muela cuesta 850 dólares.
“Mi mamá murió teniendo un par de guantes de las nenas debajo de la almohada, porque con eso se hacía la ilusión de que las abrigaba del frío”, recordó Olga. Sus padres fallecieron en 1994 sin haber obtenido respuestas. Ella les había prometido que encontraría a las chicas. Ahora planea juntar un poco de tierra del lugar donde fueron hallados los restos y llevarla al cementerio donde descansan sus padres: “Voy a decirles: ‘se las traje'”.
La búsqueda continúa. Como lo sintetizó Marcela Sanmartino, sobrina de las mellizas: “Encontramos los restos de Adriana o de Cecilia, y seguimos buscando a Adriana o a Cecilia”.