Tormentas eléctricas: el drama oculto de los perros

Investigadores identificaron que el entorno de vida y el miedo de los propietarios son factores determinantes en la fobia canina. Especialistas recomiendan evitar castigos y acudir al veterinario para tratamientos de desensibilización o farmacológicos ante cuadros agudos.

Casi la mitad de los perros teme a los truenos. Foto: Purina.

El miedo a los truenos es una de las fobias más extendidas en la población canina. Un estudio reciente realizado por investigadores japoneses reveló que el 43,6% de los perros manifiesta signos de estrés ante eventos climáticos intensos. Esta condición no solo afecta la convivencia, sino que puede reducir la esperanza de vida del animal si no se trata adecuadamente.

Factores de riesgo y entorno

La investigación determinó que la prevalencia de este temor aumenta con la edad del can. Un hallazgo relevante indica que los perros que habitan en casas muestran niveles de ansiedad superiores a aquellos que residen en departamentos.

Asimismo, el comportamiento del propietario cumple un rol crucial: los animales tienen más miedo cuando sus dueños manifiestan temor ante las tormentas.

Razas como el teckel miniatura y el caniche toy resultaron ser menos propensas. Además de la genética, la acumulación de electricidad estática en el pelaje y la sensibilidad auditiva contribuyen a que el impacto del trueno sea percibido con mayor intensidad.

Manifestaciones del miedo

Un perro ansioso puede presentar aceleración del ritmo cardíaco, vocalizaciones, jadeos o parálisis. En casos extremos, el animal busca refugio desesperadamente, llegando a cavar en muebles o paredes, e incluso puede presentar malestares estomacales o pérdida de control de esfínteres. Algunos especialistas asocian esto con un mecanismo de defensa instintivo.

Estrategias de manejo y tratamiento

El manejo de esta fobia requiere un enfoque integral que evite el castigo, ya que las reprimendas aumentan la ansiedad. Se recomienda proporcionar un lugar seguro, como una transportadora, donde el ruido se amortigüe.

Para la ansiedad aguda, la medicina veterinaria autorizó el uso de fármacos como la dexmedetomidina, un gel bucal para el miedo al ruido. Sin embargo, el tratamiento definitivo radica en la modificación de conducta a través de la desensibilización sistemática, un proceso gradual para habituar al animal a sonidos grabados.

La detección temprana permite iniciar terapias con especialistas en comportamiento animal, mejorando la calidad de vida del can y su entorno familiar.

 

Nota escrita por:
Te recomendamos...
Boca y Newells empataron 2 a 2 en Rosario

La igualdad deja a Boca en el decimotercer puesto de la zona A, con un punto, mientras que la “Lepra” ocupa el cuarto lugar del grupo, con tres puntos.