Julieta Poggio se quitó las carillas dentales tras las polémicas

Entre exigencias de guion y el escrutinio digital, la ex participante de Gran Hermano reflexionó sobre la libertad de realizarse procedimientos estéticos y la “era de pedir permiso” para cambiar el cuerpo.

Foto: captura de pantalla.

Tras una oleada de comentarios en redes sociales por su cambio de dentadura, Julieta Poggio decidió quitarse las carillas dentales. Lejos de esconderse, la actriz y ex participante de Gran Hermano explicó el por qué en Intrusos.

Exigencias laborales

La decisión de dar marcha atrás con el procedimiento no fue solo una respuesta al “hate”, sino una necesidad profesional. Poggio reveló que su nuevo proyecto actoral requiere planos muy cerrados donde la naturalidad es clave.

“Tengo un trabajo ahora que requiere tipos de planos muy de cerca, que no podía tenerlas. Entonces, bueno, me las saqué y listo”, explicó con naturalidad.

Además, la artista hizo hincapié en que se trata de un proceso que no deja secuelas permanentes si se hace correctamente: “Lo quería probar y es un procedimiento que vos podés probar y sacártelo y que tus dientes queden perfectos. Entonces, quería probar, probé”.

Con esto, buscó quitar el drama en torno a los cambios de opinión sobre la estética propia.

El cruce con el ámbito profesional

La polémica escaló cuando un odontólogo de Córdoba cuestionó públicamente su sonrisa original en un video viral, advirtiendo sobre el desgaste dental.

La respuesta de Julieta fue lapidaria y apuntó a la ética del profesional: “Yo no iría a un odontólogo que lo único que hace es tener en su feed videos criticando a otros colegas. Subí algo de tu trabajo, a ver si podés”.

Para la actriz, este tipo de intervenciones profesionales en redes sociales suelen esconder otros intereses. “Para mí son inseguridades y envidia que la gente proyecta en cosas que quieren hacer y no pueden porque no les da o no se animan”, sentenció, reafirmando que las críticas, aunque duelan, no deben condicionar las elecciones personales.

¿La era de pedir permiso?

En el streaming Rumis, Poggio profundizó en lo que considera una nueva y peligrosa tendencia social: la fiscalización de los retoques ajenos. Si bien se ha avanzado en no opinar sobre los cuerpos, Julieta siente que ahora el juicio se trasladó a las decisiones estéticas.

“Siento que estamos en una época donde ya todos entendimos que no se habla de los cuerpos ajenos… pero creo que ahora estamos en una era donde hay que pedirle permiso a la gente para hacerse un cambio estético”, reflexionó.

Su mensaje final fue un llamado a la libertad individual: “Cada uno es libre de hacer lo que quiera, le puede gustar, se puede arrepentir o no. Pero dejen de opinar también de las decisiones que toma uno a nivel estético”.

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